domingo, 9 de octubre de 2016

La brutal Carta abierta de un dramaturgo a un desmemoriado Luis Brandoni -

Domingo 09 de Octubre de 2016.

El sociólogo, dramaturgo y escritor Carlos Balmaceda le contestó a través de una Carta abierta a la presunta indignación del actor Luis Brandoni por una foto que se sacó Cristina Fernández de Kirchner con una boina blanca, símbolo del radicalismo.



La alienación, estimado Luis Brandoni, es ese mecanismo por el cual uno se experimenta ajeno a sí mismo. O sea, cuando uno se ve a sí mismo, en sus ideas, en sus hábitos, en sus vínculos, como algo absolutamente distinto a lo que en realidad es.

Usted se horroriza de Cristina con boina blanca y se hace cruces por la corrupción del gobierno kirchnerista, pero en ese espejo deforme que se ha puesto adelante, no ve su propio silencio, su complicidad, con el gobierno de la Alianza: en tan solo dos años, 39 muertos, represión, estado de sitio, hambre y una ley contra la clase trabajadora conseguida a través de coimas, para coronar la entrega del patrimonio nacional de la mano de Domingo Cavallo, el arquitecto de esa segunda década infame de nuestra historia.

Se ve, a usted y su partido, inmaculados, porque no solo ha borrado de su memoria, de su ser, estos antecedentes, sino que no acepta que marcha de la mano del que tal vez se convierta en el gobierno más vendepatria de nuestra historia.

Reclama para usted y los suyos la herencia de Yrigoyen y de Illía, incluso comete la osadía de afirmar que Alfonsin hubiera votado a Macri, y en este pase de magia, se obliga a que las piezas de su dominó político y existencial vayan cayendo una por una, hasta revelarnos su verdadera cara.




Apoya usted a un gobierno que ha entregado una riqueza nacional como la energía a una multinacional, y sin despeinarse, sigue reclamándose heredero de Hipólito Yrigoyen. Nada menos que de don Hipólito, que al fundar YPF, sostuvo lo siguiente “Se reserva, pues, para el estado, en razón de la incorporación de estas minas de petróleo a su dominio privado, el derecho de vigilar toda explotación de esta fuente de riqueza pública, a fin de evitar que el interés particular no la malgaste, que la ignorancia o precipitación la perjudique, o la negligencia o la incapacidad económica la deje improductiva, para lo cual se adoptan en el proyecto disposiciones que fijan y garantizan un mínimo de trabajo y las formas convenientes de realizarlo. Con el mismo concepto se ponen trabas a la posible acción perturbadora de los grandes monopolios”.

Dígame si encuentra un parecido entre esta afirmación de independencia nacional y cualquier acción de Aranguren, gerente de Shell. Pruébemelo, señor Brandoni, y le aseguro que lleno la ficha de afiliación a la UCR.

Sacrílego es para usted que Cristina Fernández de Kirchner junte sus manos en saludo alfonsinista, pero no lo es que Susana Malcorra reconozca tácitamente la soberanía inglesa al sellarnos el pasaporte como si fuéramos extranjeros en las Malvinas, o que al referirse a las islas, escriba “invadir” en un documento oficial, en vez de “recuperar” esa tierra irredenta.

Dónde cree usted que se ubica cuando blande su crucifijo contra el kirchnerismo, ¿del lado de Malcorra, sospechada de agente directa de la CIA o de Arturo Illía que con la resolución 2065 consiguió un avance definitivo hacia la recuperación de esas islas?

¿Está usted seguro de estar del lado correcto cuando apoya al gobierno de Macri, que ve con beneplácito la instalación de bases militares yanquis en el país, sometido como está al designio de los Estados Unidos, mientras que Illía se negó a enviar tropas a República Dominicana respetando el principio de no intervención?

Tan enorme y patético es su odio que no ha dudado en llamar a Axel Kicillof “minúsculo canalla” mientras Alfonso de Prat Gay licúa salarios con una inflación que duplica la del kirchnerismo, devalúa para favorecer a los sectores concentrados y no se ahorra expresión injuriosa para hablar de los trabajadores estatales despedidos, a los que llama “grasa de la militancia”.

Dice, con la cólera de los rencorosos, que el peronismo no es democrático que “si uno no piensa como ellos, es su enemigo”, sin que se le mueva un músculo de la cara ni una idea de su cerebro. Disparos contra militantes en un acto de Nuevo Encuentro, balaceras contra unidades básicas, requisas permanentes a los jóvenes de barriadas populares, detención fuera de todo orden legal de Milagro Sala, represión a pibes de una murga, todos episodios que en doce años no ocurrieron durante el gobierno de aquellos que “no son democráticos”, y que sí ocurrieron en diez meses del gobierno que usted apoya.

Es más, los nazis pueden pasearse por la casa de gobierno, dar clases en una escuela de Morón, evadir la condena del intendente de Mar del Plata, cuando atacan a distintos grupos de esa ciudad. ¡Los nazis! Aquellos mismos que cubrieron de sangre y oprobio con sus “pogroms” las calles de Buenos Aires en 1919, desgastando al gobierno del propio Yrigoyen, y a usted, todo esto, no le merece mención ni prevención.

Cristina lleva la boina blanca de los revolucionarios que dieron sus vidas en el ´90 para que el voto fuera universal y secreto, y lleva la boina blanca de los que dieron sus vidas en el ´30, asesinados y cortadas sus orejas como trofeos, porque, decían sus asesinos, eran “orejas de Peludo”, como el mote de don Hipólito.

Hay una continuidad histórica entre aquellos y ella. Hay una continuidad histórica que se hace carne en cada biografía. Lo sé porque fui radical, porque así como aplaudí el juicio a los comandantes de la represión, porque así como celebré cada acto de libertad del alfonsinismo inicial, repudié el punto final, la obediencia debida y la economía de guerra que cedió ante el FMI la soberanía de nuestras finanzas.

Desconcertado después en los noventa, huraño y desconfiado por ese triunfo de la antipolítica, la historia volvió a encarnarse en mí cuando el hilo de los movimientos populares fue recompuesto por un hombre, primero, y por una mujer, después.

Más tarde que yo, pero nunca definitivamente tarde, los radicales que estaban allí, en Atlanta, celebraban no ya a esa mujer, no ya la adhesión al peronismo, sino la propia reconstitución de su ser en el tren de la historia.

La alienación, le decía, Brandoni, ese concepto que nos legó el compañero Marx, nos hace ver rubios cuando somos negros, altos cuando somos petisos y dignos cuando no lo somos. Rubio y alto, su espejo merece verse así al menos en esos dos atributos, pero haga un esfuerzo de imaginación, le pido, para vérselas con el tercero.

Uno nunca termina de hacerse en su propia salsa, uno es con la historia, se hace con ella, se revisa, se critica, se cambia y se entrega a estadios que lo van dignificando y permitiéndole encontrarse con compañeros cada vez más dignos de lucha. En un retroceso extraordinario, usted se ha encontrado, como diría el tango, pasando del brazo con quien no debe pasar; su historia de lucha, de coraje, de reivindicación de los derechos de los actores ha quedado trunca (si hasta me cuentan que insidiosamente quiere ir con formas poco democráticas contra los avances logrados en estos doce años en la Asociación de Actores y en SAGAI), y, como en una contradicción zoológica, invierte la parábola del elefante: recuerda para adelante y camina para atrás.

La condena de los alienados como usted, son los otros, (siempre es el otro la condena y el consuelo, después de todo). Porque el otro, que vendría a ser yo, las multitudes, los que se encuentran entre boinas blancas y bombos, persisten tozudamente en su ser, coronan con acciones y con ideas los puntos de ese mapa que es la historia, y le reflejan a usted en una imagen en la que está obligado a verse.

No es con palabras que uno puede disponer de la realidad, es con acciones, con resultados, con idas y venidas dialécticas, con un hacerse permanente con los otros.

De manera que si usted farfulla, grita y afirma sus ideas, alejándose tan obstinadamente de la realidad, es porque en verdad necesita, mire qué ironía, un relato en el que usted sigue siendo ese tipo valioso de los setenta, que se la jugaba contra el orden neoliberal que hoy apoya con un irritante entusiasmo.

Necesita un relato en el que usted, actor al fin de cuentas, es un personaje, pero, pirueta final de la alienación, no es el personaje que usted cree ser, es más ni siquiera es la víctima de alguien “comido” por el personaje. Usted dispara sus últimos cartuchos existenciales creyendo que es el Gallego Soto, y no es más que Muzzicardi.

De la resistencia épica al grotesco criollo, de un revolucionario a un corrupto vinculado con la corrupción del Proceso. Digamos que en realidad, Muzzicardi le sienta bien, después de todo, usted, Luis Brandoni, apoya al hombre que se hizo multimillonario durante la dictadura y que proveía de vehículos a los grupos de tareas para sus secuestros.

http://www.enorsai.com.ar/politica/19789-la-brutal-carta-abierta-de-un-dramaturgo-a-un-desmemoriado-luis-brandoni.html


Comentario: Subrrallado original.


miércoles, 5 de octubre de 2016

Estamos cada vez peor, pero vamos bien

Miércoles, 05 de octubre de 2016.

Por: Tomás Lukin.

El Fondo estimó que la economía caerá 1,8 por ciento en 2016, un resultado peor al proyectado en julio. Y bajó a 2,7 su perspectiva de crecimiento para 2017. La inflación la proyecta en 39,4 por ciento este año y en 23,2 el próximo.

El FMI, conducido por Christine Lagarde, considera que Argentina inició una transición “importante y muy necesaria”.


El Fondo Monetario Internacional reiteró ayer su celebración del programa económico del gobierno de Mauricio Macri: “Argentina ha iniciado una transición importante y muy necesaria hacia un marco de política económica más consistente y sostenible”. Las nuevas alabanzas del organismo fueron vertidas en el Panorama Económico Mundial, el tradicional documento donde todos los años el FMI presenta sus estimaciones cuantitativas y cualitativas globales. Pero, a pesar del optimismo, el Fondo estima que la recesión será más profunda que la esperada en julio: “El impacto adverso de la transición económica fue mayor de lo previsto”, sostiene el informe al proyectar una contracción de 1,8 por ciento del PIB para 2016. El guarismo, para el cual no existen precisiones, es 0,3 puntos porcentuales peor al previsto anteriormente por el staff del organismo.

Desde que asumió Macri, los documentos del FMI destacan las transformaciones del Gobierno para “eliminar los desequilibrios y distorsiones macroeconómicos que han reprimido la inversión y erosionado la competitividad”. El viernes pasado al finalizar la primera revisión de la economía argentina en una década, la misión del FMI emitió un comunicado donde revalidó la creciente sintonía bilateral: “Hay que felicitar al gobierno por su claro compromiso para bajar la inflación a niveles de un dígito y reducir el déficit fiscal”. Sin embargo, esos resultados no llegarán en el mediano plazo: el organismo estimó ayer que la inflación trepará hasta el 39,4 por ciento en el año, aunque pronosticó una “importante” desaceleración para el próximo, para ubicarla en 23,2 por ciento. Así, las celebradas políticas permitirán alcanzar a fines de 2017 un guarismo similar al último año de la administración kirchnerista. Si bien los resultados están por encima de los que pretende instalar el equipo económico, el FMI reiteró “el importante progreso notado en el fortalecimiento de la precisión de los datos del IPC”. Esa evaluación se traducirá a mediados de noviembre en la terminación de las sanciones promovidas por la conducción del organismo.

El FMI presenta un escenario de anemia global con un pobre desempeño de los países desarrollados. Para Brasil, el organismo mantiene la estimación de un retroceso del producto de 3,3 por ciento y el documento considera que el desplazamiento de Dilma Rousseff y las políticas implementadas por el nuevo gobierno permitirán un shock de confianza que garantice una magra recuperación de 0,5 por ciento el año próximo.

En el caso argentino, los datos publicados ayer representan la segunda ampliación para la caída del PIB prevista por el Fondo. Cuando pasó en julio de -1,0 a -1,5 por ciento el organismo explicó que el empeoramiento respondía a la baja en el consumo privado y a una sorpresiva falta de respuesta de la inversión. El nuevo documento no ofrece precisiones sobre la profundización de 0,3 puntos para alcanzar la caída de 1,8 por ciento prevista para 2016. El año próximo el rebote permitirá que la economía crezca 2,7 por ciento, una décima menos que su estimación anterior. Si bien la celebran, la transformación no es suficiente para lograr esos resultados y el viernes reclamaron “un programa de reformas del lado de la oferta”, eufemismo para la implementación de las tradicionales políticas de flexibilización del mercado de trabajo, reducción de cargas tributarias y minimización de la intervención estatal.

A pesar del prestigio que gozan entre analistas e inversores, al momento de su difusión los informes del FMI se transforman en una herramienta política donde se expresan los intereses del organismo conducido por Estados Unidos y algunas potencias europeas antes que un análisis acabado de la coyuntura local, regional e internacional que atraviesan los distintos países. Las proyecciones para el PIB de la Argentina forman parte de esa lógica: a comienzos de siglo, las estimaciones prometían que las políticas de ajuste exigidas a cambio de los créditos serían acompañadas por una reactivación, mientras que a lo largo de la última década, donde el vínculo con el país se redujo tras la cancelación anticipada de la deuda, el staff del organismo subestimó sistemáticamente el crecimiento. El regreso del Fondo no representa un paso para solicitar un crédito y tampoco constituye un mecanismo para legitimar nuevas medidas de ajuste. Los responsables del Ministerio de Hacienda y Finanzas que hoy llegarán a Washington entienden que restablecer el vínculo con el FMI forma parte del proceso de reinserción plena del país, las provincias y las grandes empresas en el mercado financiero internacional.

http://www.pagina12.com.ar/diario/economia/2-310980-2016-10-05.html

viernes, 30 de septiembre de 2016

Con los Kirchner la pobreza se reducía 1,33 puntos por semestre. Con Macri, crece 12,2 puntos

30/09/2016.

Por: Fernanda Vallejos.

El 1 de febrero de 2003, el diario Clarín titulaba sobre los datos difundidos en ese momento por el INDEC: “El nivel de pobreza es cada vez más alto: 57,8% de la población”. Se trataba, entonces, de los números correspondientes al tercer trimestre de 2002 que capturaban el impacto de la megadevaluación de Duhalde.



Al término del primer semestre de 2003, ya asumido Néstor Kirchner, el INDEC informaba, en base a la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) continua, un nivel de pobreza del 54%. Desde aquel momento y durante los tres mandatos presidenciales del ciclo kirchnerista, la reducción de la pobreza fue persistente. La controversia en torno de las mediciones oficiales, lamentablemente, se cristalizó en la interrupción de la serie sobre incidencia de la pobreza y la indigencia en 2013. Por eso, para analizar la evolución de la pobreza, de punta a punta, es preciso recurrir a otras mediciones alternativas. En ese sentido, hay varias mediciones de centros privados. Entre ellas, las que realizó el Centro de Investigación y Formación de la República Argentina (CIFRA-CTA), el Centro Economía Política Argentina (CEPA) u otras producidas en centros universitarios, como las de la Universidad Católica Argentina (UCA) y las del Instituto Gino Germani (UBA).

Al término del año pasado, CIFRA estimaba que “el nivel de pobreza se ubicó en 19,7% en 2015 (datos correspondientes al primer semestre)”. En el caso de CEPA sus mediciones arrojaban un nivel de pobreza de 19,8% en noviembre de 2015. Para el Gino Germani, a fines de diciembre de 2015 la pobreza se había ubicado en el 22%. Mientras que, para la UCA, ubicada -a diferencia de los otros tres casos citados- ideológicamente a la derecha, la pobreza al cierre de 2015 mostraba el número más elevado, llegando al 29%.

En cualquiera de los casos, el análisis de punta a punta del ciclo político-económico 2003-2015 muestra una clara reducción de la pobreza en Argentina durante esos doce años. La más modesta, tomando los números de la UCA, una reducción de 25 puntos porcentuales, en promedio, una caída de algo más de dos puntos por año. En el caso del Gino Germani, la caída es más pronunciada, con 32 puntos porcentuales de reducción de la pobreza en doce años, lo que equivale a 2,66 puntos porcentuales promedio por año. Si tomamos las mediciones de CIFRA o de CEPA, se trata de una reducción mayor, de más de 34 puntos porcentuales a lo largo del ciclo y de 2,85 puntos porcentuales por año, en promedio.

Los datos publicados ayer por el INDEC ponen de relieve un hecho sustantivo: con el cambio de régimen político y económico que se produjo el 10 de diciembre, hubo un quiebre rotundo de la tendencia decreciente en materia de pobreza e indigencia. Para decirlo en criollo: la entrada en vigencia del neoliberalismo implicó que la pobreza, que venía de caer sistemáticamente durante los doce años previos con cualquier medición que se tome, volvió a crecer y, por cierto, a un ritmo alarmante. Como hacíamos notar en unanota publicada ayer, en base a los datos del Instituto Gino Germani y las últimas cifras del INDEC y considerando una población nacional de algo más de 40 millones de personas, en apenas un semestre la pobreza creció un 46,8%, pasando de alcanzar a 8.820.000 argentinos en diciembre de 2015 a 12.950.000 en el segundo trimestre de 2016. Un impactante salto desde el 22% hasta el 32,2%, según las cifras publicadas ayer por el Instituo oficial. Si durante los mandatos de Néstor y Cristina Kirchner, la pobreza se reducía, en un promedio de 1,33 puntos porcentuales por semestre, Macri está batiendo récords: logró pasar de -1,33 puntos porcentuales de caída de la pobreza a +12,2 puntos porcentuales de expansión, en términos de promedio semestral.

Este inocultable quiebre en la evolución de la pobreza que, igual que ocurre con el desempleo, vuelve a colocar una situación tan dramática en el centro de los problemas reales de los argentinos, hace imposible que cualquier análisis, con mínimo viso de seriedad, pueda tomar en consideración la pretensión de Mauricio Macri de ser evaluado a partir de esta foto. Es que no puede pasarse por alto que, sólo durante los primeros seis meses de su gobierno, el paquete de políticas neoliberales, tras empujar a la economía a la recesión, destruir medio millón de fuentes de trabajo, acelerar brutalmente un proceso inflacionario que venía en retroceso y pulverizar la capacidad adquisitiva del salario y los ingresos de los argentinos, hundió a más de 4 millones de personas por debajo de la línea de pobreza. La foto que presenta el INDEC es, sin dudas, escalofriante: casi 13 millones de los argentinos son pobres. Pero lo es aun más la dinámica que comenzó a operar en la Argentina no ayer sino hace nueve meses atrás: más de un tercio de los pobres de nuestro país fueron condenados a esa situación por Mauricio Macri en su primer semestre de gobierno.

http://eppa.com.ar/con-los-kirchner-la-pobreza-se-reducia-133-puntos-por-semestre-con-macri-crece-122-puntos/

jueves, 8 de septiembre de 2016

El editorial de Dario Villarruel sobre la solicitada contra Rafecas

8 de septiembre de 2016.

Volvé a escuchar el editorial de apertura de Dario Villarruel en "Secreto De Sumario" sobre la solicitada contra el juez Daniel Rafecas. AQUÍ



Creado por Radio Del Plata.

http://www.amdelplata.com/segmentos/57d1a327035de05202213b8a/el-editorial-de-dario-villarruel-sobre-la-solicitada-contra-rafecas


sábado, 6 de agosto de 2016

Rosario

Sábado, 6 de agosto de 2016.

Por David Cufré

“El año pasado tocamos tres veces los precios de la carta. Este año ya van siete. Tuvimos que aumentar todos los meses porque no podemos absorber la suba de costos. Los calamares aumentaron 300 por ciento, la carne 50 por ciento, el queso 100 por ciento, el aceite 80 por ciento. Nosotros consumimos 800 litros de aceite por mes. El menú ejecutivo, que estaba entre 50 y 60 pesos, ahora está 120. Y no lo ponemos más caro porque no va a venir nadie, pero la verdad que el margen es cero. El año pasado los gastronómicos no teníamos menos de 8 o 10 por ciento de ganancia. Hoy no se están cubriendo los costos. Negocios grandes como el nuestro, que tenemos más espalda y podemos generar mayor flujo, la vamos peleando, pero para los restaurantes o bares más chicos es muy difícil. En Pellegrini (avenida céntrica de Rosario, con un importante polo gastronómico) ya cerraron Bao Baps y Méxicas. Capri, un restaurante tradicional de la ciudad, especializado en pastas, con más de cincuenta años, tuvo que cerrar. A mí ya me ofrecieron cinco negocios, lugares que son referentes, que me dejan el fondo de comercio regalado porque no pueden seguir, no pueden sostener la estructura. Estoy hablando de lugares grandes, negocios que uno nunca pensó que pudieran cerrar o ponerse a la venta. Y fuera del centro la situación es mucho más grave. Desde que empezó el año todos los meses estamos 15 o 20 por ciento abajo en las ventas en comparación con 2015”. El testimonio es de Leo Santero, responsable del restaurante El Gran Chopp de Rosario, un lugar muy conocido en la ciudad. Califica la situación económica para el sector gastronómico de terremoto. “La factura eléctrica nos aumentó 100 por ciento, el agua 100 por ciento y los impuestos municipales 50 por ciento. Si la Justicia llega a reponer la suba de las tarifas son muchos los que no van a poder aguantar”.

La crisis que desató el gobierno de Mauricio Macri con el levantamiento del “cepo” cambiario, que derivó en una devaluación abrupta, la quita de retenciones a los alimentos, los despidos en el sector público, luego multiplicados en el sector privado, la apertura importadora, los aumentos de luz, gas, agua y transporte, la paralización de la obra pública, la modificación de los créditos Procrear, el aumento de las tasas de interés, la cancelación de programas de apoyo crediticio a la producción, el desmantelamiento de los controles a la formación de precios, el achicamiento a menos de la mitad del plan Repro, y el corrimiento general del Estado de la economía, dejando que sea el mercado el que tome las decisiones, no terminará mágicamente. Si el Gobierno mantiene las políticas que llevaron a la situación actual no hay por qué esperar que las consecuencias vayan a ser otras más adelante.

El cambio de mes en el almanaque no fue la solución. El segundo semestre no está trayendo la recuperación prometida sino todo lo contrario. Los resultados de julio fueron peores en actividad, aumento de la canasta alimentaria, consumo y recaudación impositiva que en los seis meses previos. La tendencia no cambiará solo porque pasen los meses y eventualmente la inflación pueda disminuir por una recesión generalizada. El escenario que describen empresarios pymes de Rosario, un polo productivo diversificado, es agobiante. Por experiencia y por el lugar que ocupan en la cadena productiva, son quienes primero advierten la evolución del ciclo económico. El que se inició en diciembre del año pasado está en pleno desarrollo y las expectativas son de agudización de los problemas, por motivos muy concretos.

“La demanda está totalmente caída. Nuestros clientes apenas si reponen lo poquito que pueden llegar a vender. Tuvimos que suspender las horas extras. Estábamos en jornadas de 12 horas y bajamos a 8. Antes fundíamos de lunes a viernes. Ahora de lunes a miércoles Esto no tiene nada que ver con lo que pasó en 2014. Ese año después de la devaluación nos acomodamos rápido. Incluso para nuestro sector, el del aluminio, tuvimos un par de meses con un tipo de cambio diferencial que nos permitió sobrellevar la situación. A mitad de año ya estábamos con 60 días de fecha de entrega, estábamos sobrevendidos. Ahora podemos responder a los pedidos en tres días. La producción cayó 50 por ciento, y no fue mayor porque tomamos medidas preventivas el año pasado suponiendo lo que se podía venir. No hubo distribución de dividendos, hicimos acopio de materias primas y pactamos preventas. De lo contrario estaríamos operando al 30 por ciento de la capacidad instalada. El aumento general de costos fue del 69 por ciento, pero solo pudimos trasladar el 40 para ir acompañando las paritarias. Si subiéramos los precios lo que corresponde quedaríamos fuera del mercado”. Lo dice Cristina Bondioni, de Laminación Litoral, una fábrica que se dedica a la elaboración del aluminio, también de Rosario, con 49 años de trayectoria. Produce laminados que se utilizan como insumos para la elaboración de ventiladores, guardabarros de camiones, ollas, pavas y matricería. “Somos el segundo eslabón de la cadena, con 15 trabajadores”, explica. Cristina encabezó, con apoyo de la multisectorial de Rosario, una “resistencia ciudadana” al aumento de la electricidad, del 108 por ciento, que tuvo una fuerte repercusión y logró que finalmente la empresa distribuidora accediera a elaborar un esquema de pagos parciales. Lo mismo ocurrió con la factura del gas. “No podemos afrontar los aumentos. Es imposible. Nos juntamos con los trabajadores en la puerta de la empresa y nos plantamos para no permitir el corte del servicio eléctrico. Nos acompañó mucha gente. Fue tanto el revuelo que nos llamó la compañía para decirnos que no nos iban a cortar”, recuerda. La escena rememora a las mujeres que en los ‘90 resistían los desalojos de campos embargados.

“Crisis hemos pasado muchas, pero esta es muy violenta porque se dio todo junto: devaluación, aumento de costos, más importaciones, caída de las ventas, el tarifazo. Si a corto plazo no se toman medidas más coherentes, no le veo mucha salida”, lamenta Bondioni. “En laminados nos está afectando mucho el aumento de las importaciones desde Brasil”, advierte. “La crisis se ve en la calle. Yo todos los jueves a las 8 de la noche tengo que tomar un taxi en el centro. En la parada habitualmente no conseguía auto, había que esperar. Ahora llego y hay 6 o 7 taxis haciendo fila. Te dicen que se terminó el viaje corto. La gente camina, anda en bicicleta”, describe. También menciona que en la cuadra donde está instalada la fábrica, en el sur de Rosario, empiezan a aparecer galpones vacíos de pequeños talleres que se ven obligados a cerrar por la falta de actividad.

Juan José Sisca, de la metalmecánica Ardel, es de la antigua zona textil de Rosario. “Por acá se fundieron muchos en los ‘90. Había una fábrica textil muy grande, Estexa, y ahora hay un Easy. Donde estaba la fábrica de cosechadoras Gema hay un Carrefour y un complejo de cines. Había un predio por la fábrica militar con muchas industrias que pasó a ser la jefatura de policía. Era una escuela de oficios. Había 10 mil puestos de trabajo en el rubro de la bicicleta y se fundieron todos por la importación”, recuerda. “Lo que vemos ahora es que vamos por el mismo camino. A mis clientes les está afectando mucho el tema de la importación. Nosotros producimos guillotinas para cortar hierro y chapas. Es una herramienta que usan desde los herreros o chapistas hasta grandes empresas. Vendemos a través de ferreterías industriales. Pero está todo muy parado por la caída del sector de línea blanca. Bamby, Gafa y Briket tienen 800 trabajadores suspendidos. En el primer trimestre entraron desde Brasil la misma cantidad de heladeras que todo el año pasado”, detalla. “También vienen de Turquía. Si el Gobierno no cambia la política 180 grados va a ser imposible. Se están vendiendo naranjas de Israel, siendo que cruzamos el río y está la capital del cítrico. Entran zapatillas vía Chile a un tercio del precio local. Viene carne de cerdo de Brasil y de Dinamarca. Todo el sector porcino está cerrando. Había emprendimientos muy importantes. El otro día hicieron un corte en el puente Rosario-Victoria”, relata. “En Cañada de Gómez, a 50 kilómetros de Rosario, el sector de muebles también está con muchas dificultades por las compras a Brasil. Acindar suspendió personal, General Motors levantó un turno y abrió retiros voluntarios”, agrega, en su repaso de la situación productiva de Rosario. “La crisis nos arrastra a todos. El mes pasado cerró una librería histórica, la casa Bleger, que tenía como 90 años. Trabajaban 14 personas”. Sisca es dirigente de Apyme, entidad que nuclea a pequeños comercios. “Los almaceneros dicen que las ventas les bajaron 40 por ciento, los carnicerías lo mismo. Y la respuesta del Gobierno es la restitución del ‘puerta a puerta’”, se queja. Sobre la ley Pyme, sostiene que es “inocua en esta coyuntura. De qué me sirve que me descuenten Ganancias de nuevas inversiones si en este momento nadie invierte, nadie compra una máquina”.

Los informes de actividad industrial reflejan caídas en todos los rubros. Lo mismo ocurre en el comercio. Al final del túnel del que hablaba Gabriela Michetti no parece haber ninguna luz. Más bien asoma la silueta de Brasil, que empezó el año pasado con recesión económica y hasta altura ya es depresión. Rosario, como polo productivo, y las pymes que allí se afincan están alertando que la crisis va camino a ser peor de lo que es.

http://www.pagina12.com.ar/diario/economia/2-306174-2016-08-06.html




viernes, 5 de agosto de 2016

De Mal en Peor

Viernes 05 de agosto de 2016.

Juan Carlos Schmid, por la CGT de Hugo Moyano; Héctor Daer, por la de Antonio Caló; y Carlos Acuña, por la de Luis Barrionuevo fueron los escogidos para la nueva conducción colegiada que se oficializará el próximo 22/08, con la aprobación del congreso sindical mediante. 'El Momo' Venegas, tan vinculado al gobierno de Mauricio Macri, no adhiere hasta ahora al nuevo enfoque colegiado. En la oportunidad, la CGT en vías de reunificación difundió un documento conjunto:



De Mal en Peor

A ocho meses de la asunción del ingeniero Macri como Presidente de la Nación, el tan mentado “sinceramiento de la economía” se ha reflejado con la peor cara hacia los trabajadores y la gran mayoría de los argentinos: hay aumento de la pobreza, una brusca caída del consumo y perspectivas económicas y sociales que ensombrecen aún más el horizonte.

De poco valen las declaraciones de aliento de los funcionarios apuntando hacia el segundo semestre y que ahora han sido postergadas para algún momento del año que viene…cuando uno está empapado hasta los huesos, importa poco si llueve.

El pedido que hizo el nuevo gobierno a la sociedad para que le “diera tiempo” y poder hacer frente a la “pesada herencia”, tendría que haber sido utilizado para corregir los males que aquejan a los argentinos. Sin embargo, en  esta paciente espera del milagroso segundo semestre, sólo ha habido malas noticias.

En casi todas las áreas donde se prometieron medidas para ir resolviendo la complicada situación económico-social del país sólo registramos agravamiento exponencial de los problemas.

La suba de precios al consumidor en el primer semestre ya superó toda la esperada para el año 2016. Faltando todavía otro medio año por delante, no sólo se está lejos de la promesa inicial de bajar la inflación al 25%, sino que las estimaciones más “optimistas” la ubican en el 43/45%.

A ello se suma que los aumentos afectan sobre todo a los rubros básicos de la canasta alimentaria familiar, con subas en el precio que no tienen un asidero mas que el de incrementar el lucro de los formadores de precios.

La baja de la producción, iniciada en el último trimestre del año pasado, también se aceleró en estos seis meses, llevándonos ya a una recesión con todas las letras. Los datos por sectores señalan caída en el conjunto de la industria (con mayor impacto en las pymes industriales), haciendo perjuicios  en la industria automotriz, en la siderurgia y, especialmente, en la construcción. En este último rubro, la demora en la  reactivación de la obra pública se nota en una simple comparación con respecto al año pasado: el consumo de cemento cayó un 23% en el primer trimestre de 2016.

El déficit fiscal, que el actual gobierno señalaba como uno de los peores enemigos, no sólo no se amesetó sino que, por el contrario,  aumentó en el orden del 5,2% en los primeros cinco meses. A este panorama se agrega la gran presión tributaria sobre las familias argentinas que consumen poco más de la mitad de un salario en el pago de impuestos y tasas. En este rubro es importante destacar que el Impuestos a las ganancias sobre la cuarta categoría aun aguarda el cumplimiento de la promesa de campaña de ser excluido. Los parches que se han intentado han empeorado la situación de todos los trabajadores afectados y han incluido entre los perjudicados a más empleados. ¿Cuánto más hay que esperar para la sanción de una ley que haga equitativo y justo este Impuesto al Trabajo?

La devaluación y la quita a las retenciones agropecuarias, medidas tomadas para encarar la pérdida de competitividad de las exportaciones, por su efecto inflacionario están socavando esa finalidad, y se acompaña con una apertura de importaciones que genera un efecto inverso perjudicando a la producción nacional. La entrada de bienes de consumo extranjeros creció el 30% por ciento en lo que va del año; en algunos rubros ese aumento es mayor aún (36% en calzado, 72% en tractores).

El impacto del brutal tarifazo de los servicios públicos ocasionó tamaño perjuicio que incorporó más pobres a los ya existentes en el tercio de la población afectada (es decir, más de 13 millones de compatriotas), la mitad de ellos, niños y adolescentes; y que claramente implica una dirección opuesta a la proclamada aspiración de transitar el camino hacia la “pobreza cero”.

No hay centro urbano ni barrio de la Argentina donde no se padezca, de una u otra forma, cierres de comercios, debido a la caída de las ventas, aumentos de los alquileres y el costo de la energía. Sólo en Rosario, superan los 1.500 comercios afectados y son más de 6.000 en la provincia de Buenos Aires. En la Capital Federal, sólo en el rubro gastronómico, se registran 400 cierres de restaurantes, bares y confiterías en lo que va del año.

Es necesario resaltar que la mayor generación de puestos de trabajo tiene lugar en las pymes. Y esta no es una particularidad de nuestro país, sino que es así en la mayor parte del mundo, incluidas las economías más desarrolladas donde estas empresas se desenvuelven en el campo de la industria liviana. Hoy el auténtico discurso industrialista está ausente del vocabulario de nuestros dirigentes políticos el empleo se encuentra con destrucción de puestos de trabajo y falta de inversiones privadas que disparen la generación de nuevas fuentes laborales.
         
Tanto el sistema previsional como la educación deben ser políticas estratégicas del Estado. Actualmente se pretende de los docentes un desatinado sacerdocio caracterizado por los votos de obediencia a políticas educativas sin consenso, lejos de las realidades de nuestro país que sigue teniendo problemas de financiamiento, salarios bajos e infraestructura deficiente.

Las escuelas técnicas, fundamental herramienta al servicio de los hijos de los trabajadores, están lejos de la centralidad educativa. La educación universitaria pública tiene serios recortes presupuestarios y la seguridad social parece encaminada a sufrir modificaciones que ponen en riesgo su sustentabilidad.

Todos estos datos expresados, nos hablan de un creciente deterioro de la calidad de vida de la mayoría de los argentinos que se resumen en inflación galopante, recesión, aumento del déficit fiscal, incremento del endeudamiento público, aumento de las importaciones, tarifazos impagables, caída del ingreso, pérdida del empleo, crecimiento de la pobreza y problemas en la escolaridad.

No hay que haberse graduado en Harvard o en otra prestigiosa universidad para darse cuenta de que vamos de mal en peor.

Las perspectivas que se avizoran, de no cambiarse el rumbo económico-social  son que empeoren las consecuencias y el horizonte social.

Por eso es necesario que, además de superar los gravísimos condicionamientos económicos que hemos enunciado, podamos recuperar en nuestro país el concepto de Pueblo, en el sentido amplio que nos indica la  Comunidad Organizada de Juan Domingo Perón. Una Nación no es sólo un Estado eficiente. Ser una Nación significa tener un proyecto político, social y cultural de convivencia y beneficios recíprocos entre todos los actores sociales.

Es hora de cambiar en serio, antes de que sea tarde. Es hora de gestar una “iniciativa popular” liderada por este movimiento obrero y que se conforme por todos los sectores del trabajo y la producción, que proponga, y aporte alternativas en defensa del trabajo argentino; una iniciativa socio-económica, no electoralista, que tenga por eje vertebral al  mundo del trabajo con sus necesidades y problemas.

En razón de esto, el Plenario de Secretarios Generales resuelve:

> Trabajar decididamente hacia la unidad del Movimiento Obrero Argentino como la más importante herramienta para fortalecer la defensa de los intereses nacionales. Redoblar el compromiso de gestar el ámbito propicio para que esa unidad se vea definitivamente plasmada en el Congreso Normalizador de la CGT a celebrarse el 22 de agosto, fecha en el que se conmemora el histórico renunciamiento de la compañera Eva Perón.

> Proponer al futuro Consejo Directivo Nacional un trabajo profundo sobre las representaciones del interior del país que conlleve, no solo la normalización de las delegaciones Regionales, sino también el análisis de las situaciones que en cada región acontezcan con el firme propósito de evaluar junto a sus dirigentes los planteos a presentar.

> Facultar y delegar a la conducción surgida del Congreso la elaboración de un programa con las principales problemáticas que aquejan al mundo del trabajo  y convocar a las acciones gremiales que correspondan en reclamo de las soluciones que requiere la mayoría del pueblo argentino.

http://www.urgente24.com/255443-opinion-de-la-cgt-sobre-la-economia-de-mal-en-peor


martes, 26 de julio de 2016

Un cambio indispensable en las relaciones laborales

Martes 26 de julio de 2016.

Las normas que regulan el trabajo deben proteger a quienes lo realizan, pero al mismo tiempo no tienen que desalentar la inversión y la productividad.

Las dificultades por las que atraviesa la economía debido a la herencia recibida, reclaman, entre otras necesidades, el aumento del empleo privado y una mejora de la competitividad. El cumplimiento de ambos objetivos permitirían absorber el empleo público excedente e incrementar genuinamente el nivel real de los salarios. Sin embargo, ninguno de estos propósitos podrán lograrse sin una reforma del modelo vigente de relaciones laborales en la Argentina. Se requieren modificaciones legales y estructurales, tanto en las reglas de alcance individual sobre el trabajador, como en las que hacen a los acuerdos colectivos.

Si bien la creación de nuevos puestos de trabajo es consecuencia, principalmente, de la inversión y del crecimiento de la economía, las normas laborales juegan un papel importante. Deben ser lo suficientemente equilibradas para proteger a quienes aportan su trabajo, pero sin por ello alcanzar a desalentar la inversión ni afectar la productividad.

Como marco general debe lograrse que el modelo sindical sea transparente y que asegure el pleno ejercicio de la libertad gremial, individual y colectiva. Se debe asegurar la democracia sindical en todos los planos, no solo en el electivo, sino en lo que hace a la participación real de los representados en la vida interna de los gremios.

Un primer punto a tener en claro es que toda imposición o carga sobre el salario induce a la sustitución de mano de obra por capital, afectando el nivel de empleo. La oferta de mano de obra es relativamente insensible al nivel salarial, mientras que cualquier incremento de impuestos y cargas sobre el trabajo reduce la demanda de empleo y afecta el salario de bolsillo. Debe entenderse, además, que es indistinto que las cargas las pague el trabajador mediante deducciones de su sueldo o que las pague formalmente el empleador.

Un aspecto sustancial de una reforma laboral es que la negociación de salarios y condiciones de trabajo tenga en consideración la productividad y los límites y posibilidades de cada empresa. Para ello debe realizarse entre interlocutores genuinos, que aunque tengan intereses distintos, estén finalmente alineados en la búsqueda del éxito de la empresa a la que pertenecen. En este sentido se debería asignar preferencia a los acuerdos laborales de nivel menor (empresa o sector geográfico) por sobre los acuerdos colectivos o paritarias en el nivel de sector de actividad. Sólo un acuerdo de salarios y condiciones laborales en el nivel de empresa, con sus propias ventajas y dificultades, asegura la convergencia de intereses entre el empresario y sus empleados y trabajadores. En cualquier caso, el acuerdo debería ser colectivo y no individual. El carácter colectivo comprende al conjunto de los asalariados de la empresa, cualquiera sea su oficio o especialidad. En efecto, debe evitarse la atomización gremial en la empresa, que a la hora de la negociación pudiera llevar a una carrera de dirigentes sindicales que intenten superar unos lo alcanzado por otros. La negociación descentralizada debe ser un motor de la reformulación del modelo de relaciones laborales. La capacidad negociadora de los trabajadores siempre se asegura con el derecho de huelga.

Debe eliminarse la obligatoriedad de la homologación de la autoridad administrativa, que lejos de ser un control eficaz, a menudo se constituyó en un obstáculo para los contenidos que se pretendían incorporar entre las partes signatarias. El arbitraje oficial debiera ser la última instancia frente a desacuerdos que no puedan ser resueltos por las partes. La condición aconsejable es que el árbitro deba optar por una u otra posición, no pudiendo resolver ni sugerir ninguna posición intermedia o distinta. Esto impulsa el acuerdo entre partes.
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Es importante evitar la duplicación de las autoridades administrativas competentes en cada jurisdicción, que además de ser un dispendio innecesario, son ineficientes y generan conflictos jurisdiccionales. Es imprescindible contar con un sistema informático que comprenda el régimen previsional, el de riesgos del trabajo, las asignaciones familiares, los planes sociales y el sistema de salud. De esta forma se evitarán incongruencias e incompatibilidades.

En el plano individual, uno de los aspectos relevantes es ayudar a la empleabilidad promoviendo la capacitación, el entrenamiento y un nivel profesional adecuados. La forma de incentivar y facilitar la demanda de trabajo es flexibilizar y facilitar la contratación y que a la vez se brinden garantías para que no se produzcan contingencias imprevisibles y desproporcionadas. El período de prueba, el contrato de plazo fijo flexible y otras formas de contratación modulares son instrumentos eficaces de promoción del empleo y reducción de los costos laborales. Esto no obsta para que se incentive la continuidad del contrato de trabajo. También debe tenerse en cuenta que los nuevos procesos y el avance de las tecnologías hacen necesaria la multifuncionalidad, la polivalencia funcional y la jornada variable o flexible.

Debe premiarse a quien genere nuevas oportunidades de empleo, por ejemplo, con la reducción o el diferimiento de las cargas sociales cuando se crean nuevos puestos de trabajo y cuando se tomen personas con discapacidades y dificultades para reinsertarse.

La indemnización por despido debería sustituirse por un sistema contributivo que ampare al trabajador frente al desempleo. Esto resultaría conveniente tanto para el empleador como para el trabajador, aseguraría un régimen eficaz de amparo frente a la desocupación, y a la vez establecería costos previsibles para las empresas. Se debería crear un fondo con aportes del trabajador y contribuciones del empleador. Los administradores de estos fondos podrían ser entes autónomos creados al efecto. Este fondo sería individual y propiedad del trabajador. En caso de no usarlo se podrá convertir en una renta vitalicia al momento de la jubilación.

El país está frente a una muy difícil coyuntura económica y social como consecuencia de la herencia recibida de la gestión kirchnerista. Pero está también frente al enorme desafío y la oportunidad de una profunda transformación. La reforma laboral es, sin duda, uno de los puntales del cambio estructural que puede llevar a la Argentina al Primer Mundo que nunca debió abandonar.

http://www.lanacion.com.ar/1921823-un-cambio-indispensable-en-las-relaciones-laborales