domingo, 22 de enero de 2017

“Si el gobierno de Macri no se endeuda pierde estabilidad financiera y política”

Ene 22, 2017.

Por: Aldo Battisacco.

Héctor Giuliano es licenciado en Administración y Finanzas, y experto en deuda Pública y Externa. En diálogo con Conclusión expresó que Argentina está metida en la trampa de una deuda perpetua.



La inmediatez de las medidas tomadas por el gobierno de Mauricio Macri en materia de deuda publica -y la profusión de anuncios en el mismo sentido- que se propalan desde los medios informativos, han naturalizado en el inconsciente colectivo que se trata de una medida más entre tantas otras. Sin embargo, si se observa el tema con detenimiento se dibuja una imperceptible tendencia en las decisiones gubernamentales, y se advierte que en el futuro -la deuda- será unos de los problemas más difíciles de resolver, no solo por su impacto en la vida de los argentinos, sino por sus efectos residuales que lejos de atenuarse, estarán siempre presentes en el cuerpo enfermo de la economía Argentina.

El licenciado en Administración y Finanzas, y experto en deuda Pública y Externa Héctor Giuliano, dialogó con Conclusión y manifestó: “El gobierno de Macri basa su estrategia financiera y política en gobernar con deuda, si se le corta el suministro de fondos prestados, el gobierno pierde la estabilidad financiera y la estabilidad política”.

Sin embargo, inmediatamente aclara que “dentro de eso el gobierno hereda una situación mala de crisis de deuda de la administración Kirchner, que la venía enmascarando pagando compromisos  externos con deuda interestado”, y agrega que “el gobierno anterior, que batió récord de pago de la deuda externa lo hacía tomando fondos del Banco Central, del Anses, y del Banco Nación, es decir, lo concretó pasándole el muerto de la deuda impaga al propio Estado”.

Para Giuliano, “eso fue un engaño transitorio, porque inmediatamente el Banco Central debía endeudarse por lo que le prestaba al gobierno, la Anses tiene el 65% de los fondos prestados al tesoro, y éste, no se los podrá devolver nunca”.



—¿Cuál es la solución que encontró la actual gestión del presidente Macri?

—En el marco de la situación que heredó el gobierno, la administración Macri se propone un nuevo proceso de endeudamiento -la política del gobierno es volver al mercado internacional de capitales que es un eufemismo que utiliza para decir que tomará más deuda- como el gobierno no estaba colocando deuda en el exterior la premisa de esta gestión es volver a endeudarse en el exterior”.

—¿Como analiza que haya una gran cantidad de grupos financieros privados internacionales en la que participan funcionarios del gobierno que además son referentes de esas entidades?


—El gobierno tiene una legión de funcionarios que tiene conflicto de intereses porque provienen en su mayoría de los mismos bancos prestamistas nuevos. Prat Gay proviene de la banca Morgan lo mismo que Caputo que además proviene del Deutsche Bank, que son los bancos que le prestan a Argentina, Dujovne está vinculado al banco Galicia. Marío Quintana –el vice jefe de gabinete- es dueño de Pharmacity, que también pertenece al fondo Pegassus. Lopetegui viene de Lan Chile. Los altos funcionarios del gobierno no son de carrera, ni siquiera de la actividad política. Provienen de un desempeño en la actividad privada, fundamentalmente bancaria.

—¿Como se concilia esta diversidad?

—Todos estos funcionarios expresan a grupos con nombre y apellido, y deciden sobre temas que por tales ellos en su actividad privada reciente fueron parte, el ejemplo es el ministro de Energía Juan José Aranguren, que es un hombre de la Shell y toma decisiones que en materia energética está en conflicto de intereses, después que sea más o menos honesto no lo puedo juzgar porque no tengo elementos, pero decide sobre una materia en la cual intervienen empresas de las que fue empleado e inclusive en una de ellas era accionista.

—¿Este marco explica la confusión de los distintos actores de la economía en Argentina?

—Todas las decisiones de importancia del gobierno implicaron deuda. En una año de gestión, Macri no presentó ningún programa económico, no se lo conoce, más allá que hayan anunciado que harán inversiones en energía, pero constituyen una serie de objetivos medianos. Aún así, todas las decisiones que se están tomando tiene su correlato con quien las financia desde el exterior.

—Es muy común escuchar en los medios que se anuncia el proceso de endeudamiento como una medida más entre tantas, ¿cuál es la trastienda?

—El problema es que Argentina está tomando deuda impagable, y no ha hecho la más miserable demostración de capacidad de pago por estas deudas que se están tomando. Además, son deudas a cortísimo plazo, el gobierno está colocando un programa de letras de tesorería a 90 y 180 días . Esto es como cuando a uno se le inunda la casa y trata de alejar el agua pero por poco tiempo. El panorama se complica porque la situación es mucho más grave de lo que el gobierno, los medios dicen, y el stablisment financiero da a entender, porque las cuentas fiscales no cierran. Y esto no es una opinión política ideológica, se ve cuando se corrobora que todo el plan de obra pública y desarrollo que se quiere gestar se hará en función de quien preste. Y como el gobierno no financia obras públicas con recursos genuinos sino que los pide prestados, es obvio que le prestarán para aquellos proyectos donde las empresas o los grupos prestamistas tengan participación. Porque hoy en día los bancos internacionales no están disociados de las empresas. Cuando alguien presta plata pone las condiciones, que no solo son las del financiamiento, sino también de contratación.

—Se puede decir que existe un condicionante externo y una modalidad contractual entre las partes nada convencional. ¿La economía argentina es la que determinan agentes financieros internacionales?

—La mayoría de estas deudas supermillonarias se colocan sin licitación pública, se colocan en forma directa. Por caso, los 5.000 millones que prestan un grupo de bancos, Morgan, Deutche, Santander, City, HSBC, son los mismos que colocan bonos. Hay tres operaciones concurrentes, colocación de letras de corto plazo, préstamo consorciado, que a su vez se convierten en colocadores de títulos a mediano plazo. Es como si prestara a cuenta de lo que dentro de 6 meses la Argentina va a colocar en bonos. Es toda una ingeniería financiera medida al detalle. Esto no parece una decisión del gobierno sino un paquete impuesto. Además, el gobierno no podrá refinanciar la deuda en mejores condiciones por no poder pagarla, y seguro estará más condicionado que antes. Lo importante es que las cuentas fiscales no cierran el gobierno está gobernando con endeudamiento, y sin capacidad de repago que al vencimiento será refinanciada, es decir Argentina está metida en la trampa de deuda perpetua.

http://www.conclusion.com.ar/2017/01/si-el-gobierno-de-macri-no-se-endeuda-pierde-estabilidad-financiera-y-politica/

domingo, 18 de diciembre de 2016

“El Cantri”: bastión del poder de la Tupac, abandonado y saqueado

18/12/16.

Por: Silvina Heguy.

La corrupción K

La dirigente, presa desde enero, armó un estado paralelo, con clientelismo sin control oficial, según Morales.

El barrio Alto Comedero y el Parque Acuático que fue centro de la organización Tupac Amaru que dirigía Milagro Sala en Jujuy.Foto Mario Quinteros.


Un agujero en el costado de la escultura gigante de un lobo marino deja ver los hierros oxidados que hasta hace un año la mantenía como el centro del Parque Acuático. Los pingüinos, en cambio, permanecen intactos sobre un pedestal. Abajo, varias piletas encadenadas ocupan casi dos manzanas. Las unen puentes y toboganes. No tienen ni agua ni tampoco las bombas que las mantenían limpias: fueron lo primero que se robaron. El complejo frente a la réplica del templo Kalasasaya, para ceremonias tradicionales y copia del que está en Bolivia, eran el símbolo del poder del bastión de la Tupac Amaru en Alto Comedero, a 15 kilómetros de la capital jujeña. El barrio, bautizado El Cantri, está semi abandonado desde que su líder, Milagro Sala, está presa.


Los pingüinos están intactos en el complejo acuático.San Salvador Jujuy. Foto Mario Quinteros.


Desde la pirámide trunca -que servía para celebrar el Inti Raymi, el ritual incaico en honor al Sol-, se ven miles de casas de 54 metros cuadrados. Sobre el techo, los tanques de agua negros con serigrafías blancas de Tupac Amaru, el Che y Evita acentúan el efecto hipnótico. Las calles están casi desiertas. El Centro Cultural, vacío. El de rehabilitación, semiparalizado. Solo quedan los símbolos de lo que fue el poder de Sala. De las tres fábricas -la de bloques, la metalúrgica y la textil-, solo la última funciona. Cuando el 10 de diciembre de 2015 cambió el gobierno se cortaron los fondos que enviaba la administración kirchnerista y unos 4.500 cooperativistas dejaron de recibir los 3.500 pesos mensuales. Sin ellos, muchos se fueron a “changuear” , otros se ubicaron en puestos como las porterías de las escuelas de la Tupac, cuyos sueldos ahora paga la Provincia, o se acercaron al gobierno provincial a pedir trabajo.


La entrada al barrio Alto Comedero y Parque Acuático, que fue centro de la organización Tupac Amaru que dirigía Milagro Sala.Foto Mario Quinteros.


Nadie responde quién saqueó las áreas públicas. “Hubo robos por falta de trabajo”, es la explicación más escuchada. Pero también hay denuncias sobre faltantes de ambulancias y camiones.

En la cooperativa Kallpa Sarri, 45 personas trabajan en las máquinas chinas marca Jaki. “Todavía hay un poco de miedo”, dice José Castro, presidente de la empresa que se regularizó hace cuatro meses. “Decidimos cuidar el lugar, querían venir a desmantelarlo. No sé quiénes”, explica.


Las ventanas, en la metalúrgica que está cerrada, están todas oxidadas. Foto Mario Quinteros.


A Blanca Fernández la conocen como "La Paca", tiene 50 años y está en una de las mesas de la textil. Aprendió albañilería en 2003 en una capacitación de la Tupac y levantó  las 148 primeras viviendas que le dieron a la organización a modo de prueba. “Hicimos mal en no armar un fondo y tener plata para telas y producir. Hay hambre, la mayoría se quedó con un plancito de 1.600 pesos. Pedimos trabajo al gobierno. Recién llegó”.

La metalúrgica tiene sus portones cerrados. Adentro hay pilas de ventanas que se oxidan. “Cero trabajo. Antes éramos veinte, hoy somos dos para cuidar”, dice Omar Alfredo Ponce, oficial soldador. “De la Tupac queda el barrio. Esperamos que se reactive el taller. Es verdad que hay gente que roba para comer”.


La fábrica textil, una de las cooperativas de trabajo del que fue centro de la organización Tupac Amaru que dirigía Milagro Sala en Jujuy. Foto Mario Quinteros.


El gobierno de Gerardo Morales denuncia que algunos de los presidentes de las 120 cooperativas que tenía la Tupac recibían mensualmente los cheques que enviaba el Ministerio de Infraestructura de Julio De Vido y los endosaban a alguien designado por la organización, quien cobraba y repartía el efectivo, de parte de ese dinero -explican- se desconoce su destino.

El jueves a las nueve de la noche la falta de luz acentuaban el aspecto de baldío del Parque Acuático. Solo la escuela Bartolina Sisa iluminada daba cuenta del poderío que la Tupac llegó a tener. La rodeaban policías, que hasta hace poco no podían ingresar. Fue una jornada histórica tanto para el gobierno provincial como para los miembros de la Tupac. Pero por diferentes motivos. En el mismo día que se iniciaba el primer juicio contra la líder tupaquera, Morales entró a El Cantri para entregar 236 resoluciones de adjudicación de viviendas. “Los hace dueños. Nadie se las va a quitar. Los hace libre”, insistió el radical. "Fue un acto de poderío. La escuela es uno de nuestros pilares”, explicó el diputado Juan Manuel Esquivel, principal líder de la Tupac.

 “La gente recorría las dependencias de la gobernación con problemas hasta que le decían ‘anda a la escuela’. Acá se la escuchaba, la Milagro se enteraba y lo solucionaba”, explicaba en el acto, y a metros de Morales, Patricia, la vicedirectora. Al otro día, un grupo de radicales -que vinieron a dar apoyo a Morales- volvió a señalar a la Tupac como un Estado paralelo. "Clientelismo sin control estatal”.

“El pasto está crecido. Si lo viera la Milagro, que estaba en los detalles. Es brava La Flaca”, explicaba una mujer en la ceremonia. “Instalar la cultura de trabajo tuvo que ser a los gritos y violencia”, explican miembros de la Tupac. Para otros, eran aprietes.

El miércoles se conocerá la sentencia

Mañana continúa el primer juicio contra Milagro Sala, líder de la Tupac Amaru, en el Tribunal Oral Federal. Es por el escrache al entonces senador, y actual gobernador, Gerardo Morales en 2009. Está previsto que concurran diez testigos y las audiencias se extenderán hasta el miércoles que llegará los alegatos y la sentencia.

Pero Sala no dejará de ir a los tribunales jujeños, al otro día se iniciará el juicio por el acampe frente a la gobernación de más de 50 días a fines de diciembre de 2015. La dirigente social está presa desde enero pasado y la presión de organismos internacionales para que la liberen se convirtió en un problema en la agenda de Cambiemos.

http://www.clarin.com/politica/Cantri-bastion-Tupac-abandonado-saqueado_0_1706829443.html


Comentario: De la nota no se infiere que cosa tan terrible realizó Milagro Sala, mas que impulsar la consrucción de un barrio -tildado de "bastión de la Tupac Amaru" en la nota- y piletas comunitarias, que hoy están abandonadas debido a su detención, según dice la nota.


sábado, 17 de diciembre de 2016

Contigiani: “Si no hay cambios vamos a estar en un gran lío en 2017”

17 diciembre 2016.

Por: Pablo Moscatello.

El ministro de la Producción provincial, Luis Contigiani, no para de hablar. Ante cada pregunta desgrana sus largos conceptos con una rara mezcla de “pasión” y mesura ante la pronunciación de cada palabra. El contenido, en tanto, se enmarca casi siempre en la fuerte crítica a las políticas económicas que viene implementando el gobierno nacional, algo que ha caracterizado al funcionario de origen radical y nacido en Arteaga. La charla se dio en el living de la nueva redacción de El Ciudadano. Y tuvo esta vez como hecho más salientes su visión sobre lo que se viene.



—¿Cómo cierra el año en materia económica en torno a la actividad, el empleo y el cierre de empresas?

—El último dato importante lo proporcionó la Federación Industrial de Santa Fe (Fisfe), que registró una caída en la actividad industrial en varios rubros. Es información a octubre. Y lo que marca es una merma importante, sobre todo, en el sector manufacturero. Hay una lectura diferenciada en torno a lo que vive el país y Santa Fe. Todo el modelo agroexportador minero tiene un final de año mucho mejor de lo que lo comenzó. Eso ha disparado una mejor expectativa en el sector de maquinaria agrícola. En Amstrong, Las Rosas y las Parejas se ve un clima más positivo. Igual, el informe de Fisfe lo que marcó es una caída en la actividad en la producción de aceite y el complejo oleaginoso. Todo el sector manufacturero vivió la crisis del mercado interno, el impacto de las importaciones y el aumento del costo de producción por la caída del consumo. Lo mismo las pymes comerciales, que están en una situación crítica, que no es drástica, pero los tiempos se acortan. La situación es delicada sobre todo en la línea blanca, textiles y calzado.

—¿Y cómo impacta esto en el empleo?


—Santa Fe tiene casi 500 mil empleos en blanco, de los cuales 118 mil los pone el sector manufacturero industrial y 94 mil el comercial, minorista y mayorista. Casi la mitad está allí. Y dentro del rubro manufacturero, el sector de alimentos y bebida tiene alrededor de 38 mil empleos. Traigo estos números porque gracias al perfil laboral que tiene Santa Fe el impacto no fue tan directo y dramático como en otros lugares del país. Para que entre en crisis el sector alimentos y bebidas en términos de empleo tendríamos que estar una situación caótica. Y, a la par, también influyeron las políticas contracíclicas que implementamos, que permitieron que la situación no sea más dramática y difícil de lo que es. Te diría que la crítica realidad está impactando a nivel nacional más que nada en el ajuste de horas trabajadas. Y en eso el Ministerio de Trabajo provincial intervino dictando 150 procedimientos de crisis, lo que evidencia que el ajuste laboral es concreto.

—¿Y cuánto aporta al empleo el sector agrícola en Santa Fe?

—Solo el 4,6 por ciento de esos 500 mil empleos registrados. Es muy poco. El modelo agroexportador es importante para Argentina y Santa Fe, pero con eso no construís un país ni se desarrolla una provincia y una Nación. Tenemos que potenciarlo e ir agregando valor para generar empleo. Cuando miro los números me doy cuenta de que hay que priorizar el mercado interno, porque si no va a sobrar mucha gente en Argentina. El desarrollo depende siempre del Estado.

—En el caso del comercio, el secretario de Producción local, Ignacio Del Vecchio, dijo que en lo que va del año sólo cerraron en Rosario entre 10 y 15 negocios por la merma en las ventas ¿Qué cifra tiene usted?  
     

—Bueno, hay relevamientos que están diciendo que en realidad fueron entre 1.500 y 1.700 los negocios que cerraron en la comparación interanual. Así lo han expresado la Asociación Empresaria, el Observatorio de Alquileres y la Concejalía Popular de Nire Roldán. Yo no tengo una fuente oficial, no medimos eso. Pero me guío por ellos, que hablan de un impacto importante. Eso producto de una caída en las ventas; hay fuentes privadas que hablan de una merma de más del 7 y 8 por ciento. Es mucho. Si a eso le sumás el aumento en los alquileres, laborales y los servicios, el golpe es grande. Al sector comercial chico esto los pone en una situación muy difícil. No sé lo números de Ignacio Del Vecchio, no sé de dónde saca eso. Pero sin dudas que para mí ese dato no representa lo que otras entidades están diciendo.

—¿Cómo cree que impactará el año próximo en el sector industrial y comercial el nuevo alza de más del 30% (entre otros costos) de la luz y el gas?

—Si no hay un repunte del consumo interno a partir de generar mayor poder adquisitivo (tratando de dejar de transferir recursos de los sectores trabajadores a los más concentrados de la economía) el panorama será preocupante. El cuadro  de recesión se puede profundizar. Mientras haya una confluencia de dos políticas que son contradictorias la situación seguirá siendo delicada. Es que por un lado el Banco Central y el Ministerio de Economía fijan una política de reducción de la expansión monetaria para frenar la inflación. Esto hizo tener todo este año un costo financiero altísimo. Mientras que, por el otro, el Ministerio de Energía estableció todo un calendario de actualizaciones tarifarias aumentando, entre otras cosas, los combustibles, lo que impacta en las góndolas de forma directa. Si todo esto persiste y no hay cambios vamos a estar en un gran lío el año próximo

—¿Usted ve difícil que se cumpla la meta del 17 por ciento de inflación que fijó Nación para 2017?

—Si no cambian  estas políticas contradictorias lo veo difícil. Así el empresario rosarino tiene mucho más ajuste y vende menos.

—Bueno, ahí en medio hay una variable que depende del gobierno provincial, y es la EPE ¿No se podría haber matizado un poco el incremento propuesto?

—Lo que la empresa sufrió este año es un impacto muy fuerte en el aumento del costo de energía de Cammesa (Compañía Administradora del Mercado Mayorista), de quien la EPE se provee. Lo que le trastocó todo el presupuesto. Lo que la empresa está planteando es una actualización para mantener el plan de inversión estructural. No sólo la EPE, las empresas distribuidoras de todo el país están en un gran problema con la suba de Cammesa.

—Y en materia de desempleo qué vislumbra ¿Seguirá en aumento?

—Yo creo que si persisten las actuales políticas el cuadro económico para los sectores del mercado interno es preocupante. Tanto en términos de producción, viabilidad de pymes y empleo. Nosotros haremos todo el esfuerzo  contracíclico que ya hicimos este año. Pero llega un punto donde la economía tiene  “que arrancar, porque lo nuestro”  tiene un techo.

http://www.elciudadanoweb.com/contigiani-si-no-hay-cambios-vamos-a-estar-en-un-gran-lio-en-2017/

miércoles, 23 de noviembre de 2016

El Presidente no está conforme con el curso de la economía

Miércoles 23 de noviembre de 2016.

Por: Joaquín Morales Solá.

Ayer, cuando la política hablaba de luchas internas y de tretas opositoras, un acuerdo crucial se tramaba en un rincón del oficialismo. Las organizaciones sociales (muchas de ellas de piqueteros nuevos y viejos) conciliaban un texto común para la ley de emergencia social con la ministra de Desarrollo Social, Carolina Stanley, y con legisladores oficialistas. La ministra tiene un arte especial para dialogar con esos líderes, algunos de los cuales fueron cristinistas hasta el último día de Cristina Kirchner. Y los dirigentes sociales son especialmente abiertos al diálogo con ella. Las modificaciones le quitarían el tono imperativo que tenía el proyecto que aprobó el Senado y serían mucho menos ambiciosas en la creación de nuevos impuestos, que es lo que el gobierno recibió peor que mal. Era un preacuerdo, vacilante todavía.

Mauricio Macri.


La noticia llegó justo en un momento en que el Presidente andaba entre un problema y otro. Entre el conflicto social, que existe, y la prematura gimnasia electoral. Hay una cuestión que está en el centro de todas las escaramuzas: la economía sigue en recesión. Esa larga parálisis sorprendió hasta el propio Presidente, el primer confiado en la frustrada bonanza del segundo semestre. Esa confianza le costó cierto disgusto de su amigo Ernesto Sanz, uno de los dos radicales con los que mejor se lleva (el otro es Oscar Aguad, ministro de Comunicaciones). El famoso acuerdo del Bicentenario que propuso en su momento Miguel Pichetto fue, en rigor, un acuerdo previo de Pichetto y Sanz, viejos conocidos. Macri no lo descartó, pero lo postergó. Sostenía que en ese momento, entre abril y mayo pasado, el gobierno estaba en condiciones débiles para negociar por la caída de la economía. Estableció que a mediados del segundo semestre la economía lo ayudaría para iniciar esas conversaciones. El tiempo nuevo no sucedió y no sucede hasta ahora, cuando ya se vio obligado a negociar con empresarios, sindicalistas, políticos y piqueteros. Sanz se pregunta por qué no lo hicieron cuando la iniciativa era de ellos y no de los otros.

El Presidente no está conforme con el resultado económico de su gobierno. Esta es la verdad. Alfonso Prat-Gay ejecutó con eficacia las políticas macroeconómicas que le corresponden. Camina la línea del medio que eligió su gobierno, entre la implacable ortodoxia y el irresponsable populismo. Por eso es inútil el debate sobre el endeudamiento. Las alternativas son las duras decisiones que plantea la ortodoxia, imposibles para un presidente en minoría parlamentaria que gobierna un país con más del 30 por ciento de pobres, o la descontrolada emisión monetaria de la era cristinista. La línea del medio, como dice Macri, significa contraer deuda hasta que la economía se ponga en marcha.

Tampoco es culpa del ministro de Producción, Francisco Cabrera, que hace lo que puede con lo que le tocó, ni de Juan José Aranguren, ministro de Energía, que aumentó las tarifas hasta donde le permitieron la Justicia y la paciencia social. Es hora de que los que gobiernan se planteen seriamente el nivel de las tasas de interés. Bajarlas al menos hasta la inflación prevista para los próximos doce meses (entre el 20 y el 21 por ciento) liberaría muchos pesos que hacen negocios en el sistema financiero. Es la política de casi todos los países. Desde la crisis mundial de 2008, no hay tasas rentables en el mundo, que está en recesión o en niveles imperceptibles de crecimiento. No se trataría, de todos modos, de una medida irreversible. Si se disparara la inflación, que es lo que teme el presidente del Banco Central, Federico Sturzenegger, éste podría aumentarlas de nuevo.

¿Cómo negarle a la oposición el derecho a aprovechar el frágil momento del Presidente? Aprovechar es una cosa; lucrar políticamente es otra. Roberto Lavagna mencionó dos palabras que la política no nombra. "Dictadura" (para equiparar el endeudamiento de ahora con el de los militares), porque no hay nada más distinto que el momento político actual comparado con el que se vivió bajo el régimen uniformado. Y "colapso", porque remite a la gran crisis de principios de siglo que terminó con la caída de un presidente. A su vez, Sergio Massa hizo lo que mejor sabe hacer: lo ventajeó al Presidente (y los sorprendió) con un proyecto que le quita un peso enorme al impuesto a las ganancias. Proyecta crear nuevos impuestos para compensar los de ganancias, pero son los mismos eventuales impuesto nuevos que crearía la emergencia social tal como la sancionaron los senadores peronistas. Massa quiere incorporar los dos proyectos en la sesión especial de Diputados que está convocando para mañana. Nadie sabe cómo hará para crear dos veces el mismo impuesto con fines distintos. Cotillón electoral. Todo parte de un dato cierto: Macri prometió en la campaña electoral eliminar ese impuesto injusto al trabajo. No lo hizo.

Senadores y diputados oficialistas estaban sentados en algún anillo de Saturno mientras los peronistas tramaban esas sorpresas. Inexplicable. Fue inoportuno, por eso, el presidente de los diputados, el macrista Emilio Monzó, cuando se despachó contra los errores de la coalición gobernante y pidió un acercamiento a peronistas como Florencio Randazzo. Ni Randazzo está dispuesto a dar ese salto ni Macri podría cometer semejante audacia sin enajenarse buena parte de su electorado. Monzó aclaró luego que lo que proponía es darles protagonismo a esos peronistas para alejarlos de Massa y del peronismo oficial bonaerense. Randazzo no necesita esas ayudas. Tiene más intendentes peronistas que Massa y que el presidente del PJ bonaerense, Fernando Espinoza.

Macri les perdona esa clase de provocaciones a sólo dos dirigentes de Cambiemos: Elisa Carrió y Ernesto Sanz, porque constituyen el núcleo medular de la coalición gobernante. Monzó hizo mucho por el triunfo de Macri, pero menos de lo que él cree. Monzó lo criticó también a Jaime Durán Barba, pero éste consiguió (ego mediante) la crítica casi unánime de todo el arco macrista. Hasta le creó al Presidente innecesarias fricciones con el Papa. Durán Barba deberá decidir si quiere seguir formando parte de un equipo o convertirse definitivamente en un verso suelto del oficialismo.

La revolución propia baila alrededor del Presidente. Carrió lo dejó virtualmente fuera de carrera a Jorge Macri cuando anunció que lo enfrentara en las próximas elecciones. Las acusaciones que le ha hecho son graves para tiempos electorales. Carrió no decidió todavía si será candidata por la Capital o por la provincia; depende, sobre todo, de su salud. Vaya donde vaya, Carrió hace siempre de su campaña una campaña nacional. ¿O, acaso, no fue ella la que libró el año pasado la más dura confrontación contra Massa? Ayer denunció a funcionarios de Aranguren por incompatibilidad con la función pública. Carrió es así. Y hay una sola para bien o para mal.

http://www.lanacion.com.ar/1958677-el-presidente-no-esta-conforme-con-el-curso-de-la-economia


(Periodismo militante)


domingo, 20 de noviembre de 2016

La corrupción no tapa la economía

20/11/16.

Por: Eduardo van der Kooy.

Mauricio Macri comparte una suerte con una desgracia. Su suerte sería el empeño con que Cristina Fernández pretende confrontar con él cada vez que una causa de corrupción la complica. Su desgracia seguiría encallada en la realidad económica. Los brotes verdes se marchitan rápido. El segundo semestre, vendido por el macrismo como un despegue, morirá sin demasiadas novedades.



La esperanza está ahora estacionada en el amanecer del año próximo. En octubre serán las elecciones legislativas cruciales. Nada hace presumir que la marea delictiva kirchnerista de la “década ganada” vaya en ese tiempo a evaporarse. Quizá ocurra lo contrario. Podrían empezar a desentrañarse algunas de las investigaciones. El ministro de Justicia, Germán Garavano, apuesta al impulso de los juicios orales y públicos. Por ahora tuvo respuesta en los casos de Julio De Vido (tragedia de Once), Amado Boudou (escándalo Ciccone) y José López (bolsos revoleados en un monasterio con US$ 9 millones). También figura Ricardo Jaime. Pero el ex secretario de Transporte fue crucificado incluso antes de que Cristina abandonara la Casa Rosada.

El principal interrogante que flota en el Gobierno consiste en descubrir si la corrupción será entonces, como lo es ahora, una viga que ayuda a sostener las expectativas en torno de Macri. Un último trabajo del encuestador Hugo Haime exhibe una paradoja. La gestión del Presidente recogería casi por mitades los índices de aprobación y rechazo: 45% contra 49%. Pero desde hace un trimestre aquellas expectativas colectivas muestran un alza sostenida.

Difícilmente esa tendencia se mantenga si a partir del verano la economía y el consumo no brindan señales de recuperación. Hay mucha cautela en el poder. Sobre todo después del encuentro de la semana pasada del nutrido gabinete económico-social. El informe principal corrió por cuenta del ministro de Hacienda, Alfonso Prat-Gay. Los seis restantes asistentes, más una visita fugaz de Marcos Peña, el jefe de Gabinete, lo escucharon con atención en medio de un indisimulado ambiente de tensión.

¿Por qué semejante tirantez? A raíz de los diagnósticos descriptos por el ministro de Hacienda. Resistió sumergirse en el fácil optimismo que suelen blandir los dirigentes del PRO. Prat-Gay compartió la visión sobre que el peor tramo de la caída de la economía ya habría pasado. Pero subrayó que algunos incipientes éxitos estarían causando otras consecuencias. La tasa de la inflación cae, en especial en su núcleo duro (alimentos). Pero a la par se registra un pronunciado descenso del consumo. Esa línea, a juicio suyo, sería difícil de revertir sin una modificación de los niveles de la tasa de interés. En el consumo se apoya desde hace décadas el mejor o peor humor de los argentinos. Lo supieron explotar muy bien el menemismo y el kirchnerismo. Federico Sturzenegger, el titular del Banco Central, escuchó sin opinar. Entre ellos pervive una diferencia ante la crisis que nunca se termina de zanjar.

Prat-Gay añadió otras precisiones a su panorama. Apuntó que los síntomas de recuperación se aprecian en un sector: el campo. Con epicentro en el interior de Buenos Aires, Santa Fe y Córdoba. Pero que otros factores dinamizadores no estarían acompañando con igual velocidad. La referencia apuntó a la pereza de la obra pública. Guillermo Dietrich, el ministro de Transporte, pareció sentirse aludido. Pero también calló.

En la opinión del ministro de Hacienda la situación actual podría parangonarse con la del 2009 cuando Néstor Kirchner y Cristina perdieron los comicios parlamentarios. Con un agravante, tal vez. La victoria de Donald Trump en Estados Unidos inundó de dudas los mercados internacionales. El valor de las materia primas cayó en la primera semana. Se trata de la columna vertebral de las exportaciones argentinas. También Brasil aporta su cuota con la crisis política siempre latente y una economía amesetada. Que al menos parece haber dejado de caer. Aunque la onda expansiva en nuestro país persiste. La industria automotriz viene limitando su tarea, en promedio, a 3 o 4 días por semana. Hay una capacidad instalada ociosa del 40%. Y mano de obra sobrante. La llegada del verano y las vacaciones podrían enmascarar la anomalía.

Curiosamente el fuego cruzado público que atravesó a Prat-Gay después de su diagnóstico no provino del macrismo. Las balas partieron exclusivamente del Frente Renovador. Primero fue Roberto Lavagna que comparó el actual modelo (¿modelo?) con el de la dictadura y el menemismo. Luego irrumpió el ex titular del Banco Central, Aldo Pignanelli. Hizo un esfuerzo por interpretar a Lavagna y auguró una inminente destemplanza social. El moño lo colocó Sergio Ma-ssa: sostuvo, con flojo ingenio, que Prat-Gay no estaría en condiciones ni de “lustrarle los zapatos” al ex ministro de Economía.

En la escaramuza verbal se mezclaron varias cosas. Sobre todo una inconmensurable disputa entre los egos. Prat-Gay y Lavagna compartieron un tiempo del gobierno de Néstor Kirchner. Uno era ministro de Economía y el otro jefe del Banco Central. Prat-Gay siempre criticó con dureza un aspecto de la renegociación de la deuda en default que comandó Lavagna: el bono con cupón PBI que ideó el ex ministro para hacer atractiva la oferta a los acreedores. Según Prat-Gay, habría esterilizado buena parte de la quita conseguida en la negociación. Lavagna jamás le perdonó la osadía. Cuando Prat-Gay estaba en vísperas de repetir otro turno a cargo del Central colocó a Kirchner en una encrucijada. Le dijo que seguiría sólo si prescindía de Lavagna. El ex presidente se quedó con el ministro de Economía. Pero sólo hasta después de ganar las legislativas del 2005. A partir de entonces, casi hasta su muerte, la cartera la manejó él mismo. Apenas quedó marginado por el tránsito de Martín Lousteau, hoy embajador en Washington.

Una cuestión llamativa habría sido la larga soledad en que se debatió mientras pulseó con el massismo. No hubo registro de ninguna voz macrista que saliera rápido a defenderlo. Peña lo hizo recién al cuarto día. Quizá no se trate de una casualidad. Prat-Gay no cuenta con muchos socios en el gabinete económico. Apenas el buen trato personal que mantiene con el titular de Energía, Juan José Aranguren. Macri también prefiere eludir su intervención para amainar las diferencias. Es, en parte, su modo de conducir. La otra parte se explica por el temperamento suficiente que acostumbra ostentar el ministro de Hacienda.

Cualquier rencilla con Prat-Gay no le aportaría nada. Al revés: fomentaría turbulencias internas en un ciclo que se encamina hacia las legislativas. Tampoco el Presidente tiene a mano un reemplazo adecuado capaz de conducir sin riesgo de despeñarse el gradualismo que eligió para intentar zafar de la obesa herencia kirchnerista.

Macri se siente cómodo, en cambio, confrontando con Cristina. O mejor dicho, que la ex presidenta embista contra él. Acostumbra a ignorarla en público. Envía de mensajero a Peña para alguna réplica circunstancial. El Presidente presume que tal combate presenta varias ventajas. Por lo menos tres. Sería la contracara entre el presente y el pasado. Lo nuevo y lo viejo, según el manual del ecuatoriano Jaime Durán Barba. Dificultaría de paso la reorganización del peronismo. Haría más trabada la construcción de Massa en Buenos Aires, el rival temido del macrismo.

Cristina resolvió politizar todas las causas de corrupción que tiene en ciernes. Puso en marcha el plan cuando fue citada a declarar por Julián Ercolini, por presunta asociación ilícita. Repitió que es víctima de una persecución y buscó ligar a Lázaro Báez con Angelo Calcaterra, primo del mandatario.

Al presentarse ante Claudio Bonadio en la causa por la venta del dólar a futuro solicitó ser querellante para que se investigue a Sturzenegger y a otros funcionarios. La semana pasada, por la misma razón, pidió al juez Sergio Torres que llame a declaración indagatoria a seis macristas. Varios del corazón de presidencial: Nicolás Caputo, José Torello, Mario Quintana, Gustavo Lopetegui. Prepoteó además con una carta a Macri por la imputación judicial de su madre.

Aquella politización que Cristina hace de la corrupción se ha convertido en cruzada personal. Que soslaya cualquier contexto. Le alcanza con la fidelidad de sus militantes. Con La Cámpora. Aunque se desentiende del futuro peronista, del rumbo de los sindicatos y de organizaciones sociales que supieron acompañarla.

Evidencias a la vista. El FpV aprobó en el Senado la Ley de Emergencia Social que reforzaría el asistencialismo con otros $ 50 mil millones, de origen incierto. Difícil que esa media sanción sea completada en Diputados. El trámite sirvió de apuntalamiento para la masiva y sepia marcha sindical de protesta del viernes. La Cámpora cuestionó ambas cosas.

Tal realidad mantiene desconcertado al peronismo. Que se debate entre la política vetusta de su conducción (José Luis Gioja y Daniel Scioli) y la ausencia de algún liderazgo que anime a los intendentes y los gobernadores. El hombre al que casi todos observarían es Florencio Randazzo. El ex ministro, aunque tímidamente, empieza a aflorar. La otra referencia es Massa. Pero su alianza con Margarita Stolbizer despierta reticencias.

Incluso en el Frente Renovador donde se descubren movimientos inquietantes. Días pasados se lo ubicó al diputado Felipe Solá en un almuerzo con Randazzo. Solos, en un salón reservado de un restaurante español de Barrio Norte.

http://www.clarin.com/opinion/corrupcion-tapa-economia_0_1690630924.html


(Periodismo militante)


sábado, 29 de octubre de 2016

“El país está viviendo un clima de paz”

29 octubre 2016.

El jefe de Gabinete habló de la deuda social que recibió Macri.

DESPEDIDA. Peña abandona la Casa de Gobierno por la puerta principal, mientras sus asesores saludan a Manzur. la gaceta / foto de josé nuno.

Marcos Peña, el jefe de Gabinete del presidente Mauricio Macri, tiene la impronta del PRO, con la moda “casual friday”. Con su saco y pantalón informal y unas llamativas zapatillas de cuero, Peña contrastaba con la formalidad del traje del gobernador tucumano Juan Manzur. Pero ambos coincidieron en el discurso: el de tirar todos del mismo carro para sacar a la Argentina adelante. Y el macrista recordó una frase del salteño Juan Manuel Urtubey, a quien también había visitado ayer: en cuestiones institucionales, todos se ponen la camiseta de la Selección Nacional. Peña trata de desdramatizar la situación del país, con frases cargadas de optimismo. Pero traza una línea de la Argentina que Macri recibió el 10 de diciembre pasado, en la entrevista que concedió a LA GACETA en su paso por Tucumán.

-Vino a presentar la conducción local de Cambiemos, ¿cómo se preparan para las elecciones?

-Estamos tranquilos, trabajando para consolidar nuestro espacio y la gobernabilidad, al mismo tiempo. No nos apuramos en las cuestiones electorales. Las cosas se irán acomodando, con mucho trabajo, para el año que viene.

-¿En qué medida incidirá la economía durante las elecciones de medio turno?

-La economía siempre es muy importante, pero no es lo único. Creo que vamos a tener un buen escenario económico, pero además creo que también va a pesar los cambios políticos que hemos propuesto respecto de la Argentina del pasado. Somos optimistas de que las cosas marcharán bien.

-¿Cree que ya pasó lo más crítico del tiempo de las correcciones?

-Todavía estamos terminando un año recesivo, pero las señales son que las cosas van mejorando de a poco. Y sí; pasó lo más difícil, pero creo que aún falta mucho. Hablamos de niveles de pobreza, de desigualdad y de falta de trabajo. Pero cada día es más claro que no estamos entrando en una crisis, sino que estamos saliendo de ella, mejorando la realidad económica y sentando las bases para crecer.

-Muchos sectores se preguntan qué puede pasar en diciembre, un período que siempre resultó traumático en el país...

-La Argentina está viviendo un clima de paz. Y estamos con optimismo de que las cosas van a mejorar con mucho diálogo entre políticos, sindicalistas y empresarios. Hoy el país está en una etapa muy distinta a la de otros momentos de la historia. Y, en ese contexto, no hay razones para pensar que en diciembre pueda haber problemas estructurales. Pueden haber algunos focos, como siempre los hay, como todos los días. En la Argentina siempre eso es una posibilidad, pero creemos que las cosas van a estar bien. No hay razones para estar preocupados.

-En ese cuadro, ¿cuánto incide la observación del ciudadano sobre lo que sucede en el país?

-La sociedad es la principal protagonista. Es la que decidió cambiar. La elección pasada fue un acto de confianza mutua. Nosotros confiamos en que los argentinos querían el cambio; los argentinos confiaron en nosotros como un gobierno distinto. Creo que eso sigue en pie. Estamos agradecidos con la sociedad por haber puesto el hombro en un año duro, comprendiendo de que las cosas se sinceraron frente a la realidad del país. No era un camino fácil, pero sí era el único camino que debíamos recorrer.

-¿A qué atribuye de que el país tenga otra imagen en el exterior, pero internamente es muy crítica?

-Es extraordinario el nivel de entusiasmo y de confianza que se ha generado en tan poco tiempo. En el primer semestre estábamos en default y hoy la Argentina se está endeudando a tasas que no ha tenido en su historia. Eso habla de la confianza no solo de la gestión, sino también de los propios argentinos. La mayoría de los argentinos de a pie esperan confiados de que las cosas salgan adelante. Hay que seguir mostrando resultados.

-La ex presidenta Cristina Fernández dijo que esta gestión está sobreendeudando al país...

-La deuda social, en infraestructura y en materia institucional que nos dejaron fue enorme. Nosotros estamos trabajando para poder saldarla. Hay que alejarse de los fundamentalismos. Estamos tendiendo puentes entre la Argentina que recibimos y la que queremos construir entre todos. Y hay que ver que la posibilidad de endeudarnos está relacionada con hacer un plan económico más gradual. Y es una oportunidad que da tiempo para ir haciendo los deberes y tener una situación de superávit para que el futuro endeudamiento sea un 100% para infraestructura.

http://www.lagaceta.com.ar/nota/705370/politica/pais-esta-viviendo-clima-paz.html

sábado, 22 de octubre de 2016

Números duros

Sábado, 22 de octubre de 2016.

Por: David Cufré.




El costo anual de Fútbol para Todos equivale al 0,7 por ciento de los 261 mil millones de pesos de deuda que asumió el Gobierno solo en los últimos dos meses. El plan de atención odontológica Argentina Sonríe costaba mucho menos, apenas el 0,09 por ciento de esa cifra. Sin embargo, las autoridades nacionales resolvieron terminar con ambos programas. También decidieron aplicar recortes de gastos para ciencia y tecnología, derechos humanos, cobertura de medicamentos a jubilados, asistencia a la agricultura familiar, distribución de computadoras a estudiantes secundarios, planes de apoyo a las pymes, pago de pensiones no contributivas a discapacitados, subsidios al transporte, gas, electricidad y agua. Son apenas algunos ejemplos para dimensionar la magnitud del ajuste del gasto y de la distribución regresiva del ingreso que encaró Cambiemos. Fútbol para Todos le insume al Estado unos 120 millones de dólares al año, el 0,4 por ciento de los 32.000 millones de dólares de deuda externa emitidos durante el gobierno de Mauricio Macri. ¿No había posibilidad fiscal de destinar el 0,4 por ciento de ese gigantesco endeudamiento a la transmisión gratuita del deporte nacional, que miran cada semana millones de personas? Resulta evidente que no se trata de un problema fiscal, sino de cómo se asignan los recursos, de cuáles son las prioridades de gestión, de cómo se reparten los negocios. Es un factor ausente en el debate económico de estos días, pese a su centralidad para explicar una crisis que no encuentra piso. En televisión se transmiten informes especiales sobre el costo para la Argentina de dar educación universitaria a estudiantes extranjeros, mientras ejércitos de elefantes pasan detrás de las cámaras. En agosto unas 650 mil personas se beneficiaron de la eliminación de los controles a la compra de divisas, la finalización del “maldito cepo”. Una pequeña proporción de la población compró 23.000 millones de dólares entre enero y ese mes. Pero la obsesión del periodismo oficialista es el 0,1 por ciento de esa cifra invertida por el Estado en estudiantes extranjeros, unos 360 millones de pesos, de acuerdo a su versión, 23 millones de dólares al cambio de ayer.

Como la Argentina no emite dólares y las divisas que ingresan son insuficientes para abastecer la demanda, el Gobierno promueve el endeudamiento en moneda dura con la misma irresponsabilidad que lo hicieron antes los genocidas de la dictadura, el menemismo y la primera Alianza. Y no lo hace para sostener Fútbol para Todos, Argentina Sonríe y todos los demás derechos consignados más arriba, sino para que una cúpula pueda dolarizar sus excedentes y sentir que tiene “más libertad”. Es una inversión costosa, dada la carga de intereses que va acumulando esa deuda y la necesidad de practicar ajustes sobre la inmensa mayoría de la población para poder afrontarla. Es un proceso que el país ya atravesó en el pasado, que en 1982 terminó con la estatización de la deuda privada, en los ‘90 se pagó entregando las empresas públicas y en 2001 condujo a la peor crisis económica, social y política que recuerde la Argentina, con el 25 por ciento de los ciudadanos desocupados y el 50 por ciento debajo de la línea de pobreza. ¿Por qué esta vez será diferente? ¿Tal vez porque Macri les pide a los empresarios que se rompan el traste?

Las ventas de divisas para atesoramiento, viajes al exterior y transferencias fuera del país totalizaron entre enero y agosto 23.106 millones de dólares, según datos del Banco Central revelados por el periodista Alfredo Zaiat. La radiografía del mercado de cambios durante agosto detalla que compraron dólares billetes 647 mil clientes. El 48 por ciento adquirió hasta 10 mil dólares, un 19 por ciento entre 10 mil y 50 mil dólares, un 17 por ciento entre 50 mil y 500 mil, un 7 por ciento entre 500 mil y 2 millones, un 3 por ciento entre 2 millones y 5 millones y el 6 por ciento restante registró compras superiores a los 5 millones. El Gobierno debería explicar cuál fue la utilidad social de que unas 38 mil personas compraran más de 5 millones de dólares. Pudieron hacerlo gracias a que el Banco Central eliminó todo límite a la adquisición de divisas.

“Conocemos el destino final de este esquema, y tenemos muy presente en nuestro país cuáles son las consecuencias económicas y sociales de un default por sobrecarga de la deuda. Ocurrió hace poco, en 2001”, explicó el lunes pasado en este diario el economista Agustín D’Atellis al abordar la cuestión. También advirtió que la condición indispensable cuando se recurre al endeudamiento externo es generar un marco de desarrollo productivo que garantice el repago de esa deuda. “No es lo que ocurre”, sentenció. Lo que se ha configurado es el escenario de la puerta giratoria: “Los dólares que ingresan por endeudamiento externo -que recae sobre todos- financian la salida de capitales de un pequeño grupo, o el déficit fiscal generado por la caída de la recaudación, consecuencia de políticas de concentración de ingresos y debilitamiento del mercado interno”, ilustró D’Atellis.

Emmanuel Álvarez Agis, ex viceministro de Economía, describió el impacto distributivo de las principales medidas económicas del Gobierno. Las transferencias del Estado a sectores de altos ingresos por la devaluación de diciembre (44.500 millones de pesos para el sector financiero, 69.500 millones para los exportadores y 50.000 millones por la compra de moneda extranjera), las ganancias fabulosas por las operaciones con dólar futuro (53.700 millones) y la quita de retenciones al agro, la industria y la minería (53.750 millones) totalizaron 18.100 millones de dólares, el 4,3 por ciento del PIB. En cambio, las transferencias para los sectores de ingresos medios y bajos fueron equivalentes a 5300 millones de dólares, el 1,3 por ciento del PIB, por el pago extra de 400 pesos a jubilados y titulares de la Asignación Universal por Hijo, el reintegro del IVA a esos mismos sectores, el aumento de las asignaciones familiares a trabajadores registrados, la ley pyme, la extensión de la AUH a monotributistas sociales y el aumento del mínimo no imponible del impuesto a las Ganancias. Es decir, casi 13 mil millones de dólares más para los primeros, sin contar el impacto del tarifazo a los servicios públicos ni el prometido bono de fin de año a jubilados y perceptores de la AUH. Si se suman esos ítems, es 1 punto más del PIB para los sectores concentrados contra 0,1 en provecho de jubilados y beneficiarios de la AUH, indicó el economista. En conclusión, la cuenta arroja 5,3 puntos del PIB para los ganadores del modelo económico contra 1,4 hacia los más vulnerables.

Esa lógica de reparto de los recursos explica en buena medida la dura recesión que atraviesa la economía. Cambiemos tomó en diez meses casi tanta deuda en términos nominales como la dictadura en siete años, pero eso no evitó que el consumo cayera de manera estrepitosa, la desocupación escalara a dos dígitos en los principales centros productivos, miles de empresas entraran en crisis, la obra pública quedara reducida a su mínima expresión, la inversión privada sufriera una violenta contracción y se multiplicara la fuga de divisas. Las señales que sigue enviando el Gobierno a la sociedad son de ajuste para las mayorías y beneficios extraordinarios para una elite. “Hay que salir del círculo vicioso del desempleo, la recesión y la bicicleta financiera para entrar al círculo virtuoso del empleo, la producción y el consumo”, resumió en su último informe Económico Laboral el especialista Adrián Caneto. Lo que refleja el proyecto de presupuesto para 2017 y las decisiones que sigue tomando el Gobierno demuestran lo contrario. Eso aumenta la incertidumbre sobre si habrá rebote o no de la economía en el año electoral, y a qué sectores alcanzará en caso de que se produzca.

http://www.pagina12.com.ar/diario/economia/2-312406-2016-10-22.html