sábado, 25 de febrero de 2017

Beatriz Sarlo: "Las políticas de Macri no son errores, son políticas de derecha"

25.02.2017.

De cara a las elecciones legislativas.
La intelectual hizo una breve evaluación de la gestión del gobierno de Mauricio Macri y aseguró que "está perdiendo votos por la situación económica".



La ensayista y periodista Beatriz Sarlo habló de las políticas que está llevando adelante el gobierno de Mauricio Macri y sostuvo que "no son errores ni actos fallidos" sino que son "políticas de derecha, que es como se las llama en todo el mundo".

“No es un error tampoco que Macri, después de dos semanas de escándalo, haya tenido que salir a decir que vuelve a 'fojas cero' la cuestión del reclamo de su familia frente al Estado argentino”, sostuvo Sarlo respecto de la polémica que despertó el acuerdo con el Correo Argentino y la condonación de una deuda millonaria.

En esa misma línea, sostuvo que el presidente proviene de una “burguesía propietaria que está acostumbrada a aprovechar todos los recursos del Estado en su beneficio” y que lleva a cabo “políticas” en ese mismo sentido.

De cara al comienzo de un año electoral, la intelectual evaluó la gestión y aseguró que Macri "está perdiendo votos. Los que estaban convencidos ya no lo están tanto, sobre todo por la situación económica. Eso va a pesar en la elección".

Asimismo, explicó que Macri "necesita" que Cristina se presente en las elecciones para "mostrar ser lo opuesto".

"Si Cristina se presenta, puede volver a mostrarse como la opción cortés ante una mujer desaforada. Él necesita que ella se presente. Eso también va a ser clave en esta elección", explicó.

http://www.politicargentina.com/notas/201702/19606-beatriz-sarlo-las-politicas-de-macri-no-son-errores-son-politicas-de-derecha.html

viernes, 24 de febrero de 2017

Relaciones con Trump: Argentina “debe hacer bien las cosas y no mirar tanto para afuera”, sostuvo Martín Redrado

24 / 01 / 2017.

Desde EEUU el economista y ex titular del BCRA habló con Mañana Sylvestre y sostuvo que el Gobierno argentino debe apuntar a mejorar el consumo, hacer crecer las inversiones y las exportaciones para tener un crecimiento genuino. Aseguró que la llegada de Trump no modificará en demasía el panorama para nuestro país y apuntó a desarrollar una política en beneficio del empleo argentino.



Para analizar las primeras medidas económicas de la nueva administración Trump, desde EEUU conversó con Radio 10 el economista del Banco Mundial Martín Redrado. El ex titular del BCRA sostuvo que “lo que le está planteando Trump al mundo es un adiós a las relaciones multilaterales, y un hola al bilateralismo”.

El colaborador en temas financieros del Frente Renovador afirmó que el nuevo presidente de EEUU impulsa una nueva manera de integración de su país con el resto del mundo.

“El presidente Trump es un hombre muy práctico y que además cree muy firmemente en sus dotes de negociador y por tanto lo que está planteando al mundo es un adiós a las relaciones multilaterales, o región por región, en donde se les da ventaja a muchos países. Él quiere sentarse con cada uno de los países y ver de qué manera EEUU puede tener mejores ventajas y mayor acceso a otros mercados”, explicó.

En relación a los efectos que podría tener la política de Trump para nuestro país, Redrado bajó los decibeles y aseguró que el Gobierno debería mirar más puertas adentro para resolver los problemas del país.

“Si estuviera en México o China estaría muy preocupado, pero en nuestro caso miremos de hacer bien las cosas nosotros y no miremos tanto para afuera”, deslizó y agregó: “Todo depende de las decisiones que tome Argentina. No creo que se deba estar tan pendiente de las decisiones de EEUU sino de la calidad de la política económica doméstica”.

“Sin duda que se les puede complicar (a Cambiemos) porque vivir de prestado no es bueno y está claro que Trump va a llevar adelante una política fiscal expansiva, de bajar impuestos llevará un agujero presupuestario más grande que lo va a financiar con deuda y mucha de la liquidez que estaba dando vuelta por el mundo va a estar viniendo a EEUU y va a haber más selectividad para los capitales que vayan a mercados emergentes”, explicó Redrado.

Sobre el panorama que presentará este 2017, Redrado habló más de un rebote técnico por la caída de 2 puntos del PBI sufrida el año anterior que de un crecimiento genuino.

“Estamos ante un rebote más que un crecimiento en Argentina. Argentina hace 4 años que no crece y el año pasado tuvo una caída de 2 puntos en el PBI, y hablar de crecimiento no es tamos describiendo el fenómeno económico”, afirmó.

En esta línea, aseguró que los beneficios no serán repartidos de igual modo, de tal manera que algunos sectores puntuales como el agro, las telecomunicaciones y tecnologías de la información, en menor medida los bancos y entidades financieras serán los privilegiados, mientras que a otros sectores “no les irá tan bien”.

“Para que le vaya bien a la economía tienen que crecer 3 motores, el consumo, la inversión, y deben crecer las exportaciones y estamos lejos de iniciar un crecimiento de esa naturaleza”, sostuvo.

http://www.gustavosylvestre.com/economia/relaciones-con-trump-argentina-debe-hacer-bien-las-cosas-y-no-mirar-tanto-para-afuera-sostuvo-martin-redrado/


Comentario:
De acuerdo.


martes, 21 de febrero de 2017

Caer como un piano

Martes  21 de Febrero de 2017.

Por: Jorge Asís.

Argentina como Socma (II): Recomponer a Macri como Líder de América.



El estilo de conducción de Mauricio Macri se encuentra en la fase terminal. Continuidad infatigable de los errores que derivan en desastres prematuros.

En menos de 15 meses la epopeya del Tercer Gobierno Radical comienza a desmoronarse. Cae como un piano.

En la frontera del agotamiento, Cambiemos debe “cambiar”, desde la más alta jerarquía.

Resulta irrelevante sostenerse con el “efecto comparativo”. Recurso gastado, incluso, hasta como atributo.

La conformación del “equipo homogéneo” es el cuento que sirve para consolidar el fanatismo de los convencidos (que hoy se aterran).

Macanas tras macanas

Tampoco importa que se celebren las diferenciadoras reuniones del gabinete multiplicado.

Ninguno de los 23 gerentes departamentales, que responden al apelativo de ministros, se encuentra en condiciones morales de advertirle, al Presidente, que marchan disciplinados hacia el abismo.

Ningún gerente se atrevió a sugerir, por ejemplo el último martes por la mañana, en la Residencia de Olivos, que se “hacen macanas tras macanas”.

Pero Macri, que es un estadista de suerte, aún puede recomponerse. Prescindir de los slogans enlatados. De las frases hechas que apelan, como los timbreos artificiales, a la emoción vulgar.

Debe recurrir, si los tiene, a los hombres de reserva que sepan. De política, en principio.

Aunque deba abrirse el “tercer anillo de poder”. Lo componen los tres instrumentadores que lo cierran. Horacio Rodríguez Larreta, Geniol, Marcos Peña, El Pibe de Oro, y la señora María Eugenia Vidal, La Chica de Flores de Girondo.



Téngase en cuenta que el tercer anillo del poder supo ser rectangular. Hasta que fue expulsado, según nuestras fuentes, Emilio Monzó, El Diseñador, y se convirtió en triángulo.

Sin embargo antes de tomar la forma geométrica, fue separada de aquel paraíso clausurado la señora Gabriela Michetti, La Novicia Rebelde. Vicepresidente de la nación (gracias a Nicky Caputo, del segundo anillo de poder).

Probablemente Michetti debería estar preparada para la máxima contingencia imprevisible. Ahora, al tomar consciencia que se encuentra afuera de los anillos del poder, La Novicia se lanza a reclamar aperturas. Como si continuara el cuestionado ejemplo de Monzó. La gestación del ensanchamiento político, que le permitiría a Macri, incluso, un colchón, pero no para recostarse. Un colchón que le sirva como base superior de legitimidad. Algo más de sustancia, de fibra, para fortalecer a quien debe conducir durante la eternidad de otros 27 meses.

Pero no les basta, ni a Monzó ni a Michetti, con señalar la vulnerabilidad más perceptible. La falta de ideas y de soluciones de un clan de morondanga encerrado en sí mismo. La carencia de adelantados que identifiquen los litigios debajo del agua, y resulten útiles para evitar los retrocesos cíclicos que derivan en papelones.

Aunque también debe cargarse la falta de economía, hoy reducida al verso más alejado de la poesía. Un compendio de pretextos inútiles para poner de una vez por todas en movimiento el camión de Los Wawancó que no arranca.

Por decisión personal, Macri está rodeado de colaboradores que se conforman con el silencio plácido del que siempre cede la razón. Para permanecer.

La existencia del “equipo homogéneo” deriva en otra fantasía imaginaria. Reposa entre las ejemplares justificaciones que demoran la acción. En un contexto tan vacilante, esperar las inversiones mantiene el efecto del antiguo placer solitario. Indigna manera de perder el tiempo. Pese a la cotización institucional de los que se preparan nada más que para conseguir las dichosas inversiones. No olvidar que intentaron, hasta aquí, hasta un Mini Davos, o un ambicioso Neo-Davocito, con cientos de invitados que se volvieron fascinados con el Ojo de Bife. Con la gestación de estructuras como la Agencia de Inversiones, colosal jactancia que responde al gerente Cabrera, que se choca -como corresponde con los autitos chocadores- con la competencia de la Secretaría de Relaciones Económicas Internacionales, que diseñara El Pomo Real y hoy responde a la gerente Malcorra. Ampliaremos.

La manteca en el asfalto


A nadie le conviene que el Tercer Gobierno Radical de Macri se debilite tan pronto. Que se derrita como la manteca en el asfalto. Que se caiga como un piano. Sin contar, siquiera, con los conspiradores innecesarios. Que se diluya entre los pliegues de la ineptitud, ante el impacto de la sociedad de decepción fácil. De desencanto rápido. Aunque los adeptos admirablemente pugnen, con ansiosa desesperación, para que el carromato estancado del gobierno arranque de una buena vez. Sin extender los cordones propios para enredarse y caerse. Con frecuencia. Solos.

“Parece que abren los pies para que les hagan mejor el caño”, confirma la Garganta.

En el plano interno, los conmovedores desaciertos demuelen el prestigio de Mauricio, el buen producto que paulatinamente se desperdicia.

Los sucesivos retrocesos signan en el escenario el peor reflejo condicionado. Tan nocivo como tóxico. Con el formato de la sospecha que se extiende. Induce a creer que el país está gobernado por torpes “que se hacen los goles en contra”. Se les pierde entonces el respeto, lo peor, se los toma en broma.

Hasta los periodistas fichados como incondicionales ya se atreven, por conducta defensiva, a descalificarlos. Pero siempre con la invariable iluminación de la alternativa más grave. El Mal.

Mientras tanto, la prensa ingeniosamente opositora exhibe su algarabía, y celebra con un jocundo hallazgo verbal. “Errorismo de Estado”.

Para recomponerse estratégicamente, corresponde que Mauricio deje de tragarse los bigotes falsos de Freddie Mercury. Copias ejemplares del bigote trucho que supo tragarse en la fiesta de casamiento en Tandil. No siempre se cuenta con un salvador, como el doctor Lemus, que logre evitar el ahogo y extenderle la vida.

Rápido para arrugar

La providencial detención del General Milani cayó como otro piano. Derivó en un manto piadoso para rescatarlo a Macri de la negatividad del primer plano.

En intensidad informativa, el apresamiento de Milani superó la paciente elaboración del llamado de Donald Trump.





Dos poderosos consoladores, Trump y Milani. Relativamente útiles para aportar oxígeno y rescatar a Mauricio, el estadista de arrugue precoz. Rápido para arrugar. Para volver a la utopía “de la foja cero”.

De todos modos la mitad de la sociedad se aferra a la suerte de Mauricio. Desconoce la manera de surtirlo de efectivo Avivol, a los efectos de alejarse de la representación del Mal. La Doctora. Bastante influyente en la otra mitad. Con un 30% en el bolso, y con un 20 para reconquistar.

Mientras Mauricio cae como un piano persisten los apoyos hacia La Doctora. Tal vez cometa el error explicable de sentirse prematuramente reivindicada, aunque se encuentre en las proximidades de la máxima equivocación impulsada, a través de la justicia, por Clarín. La cárcel.

Desertificación de ideas

Argentina se encuentra en emergencia intelectual.

La desertificación de ideas incluye, en el vacío, hasta las ideas malas. Que también faltan.

Las alternativas son tan previsibles como tristes. Dos patologías complementarias se retroalimentan y se reparten el juego. “El objetivo es que ningún otro aparezca”.

Hoy la revolución imaginaria del kirchnerismo amenaza con repotenciarse merced a la insustancialidad alarmante que emana del macrismo.

Juego de causas y efectos. La sensible negritud de Obama deriva en la blancura intolerante de Trump.

El ciclo tumultuoso del peronismo, en su versión kirchnerista, desemboca en la fragilidad de la Argentina como SOCMA. Con una sociedad cada vez más rencorosa, dividida y exhausta.

Para colmo, “la ancha avenida del medio”, que inspira la Franja de Massa, hasta aquí no existe.

Aspira a ser fundada entre las dos descomposiciones que impiden la proyección de nada que sea verdaderamente nuevo. La “avenida ancha” debe ser construida entre las contradicciones que ni Massa ni la señora Stolbizer logran resolver. Menos superar.

En vez de conducirla Massa a Stolbizer hacia el calor de la mayoría, Stolbizer lo arrastra a Massa hacia la dignidad de la minoría.

Dos bifecitos de lomo en la jaula de los leones.

Final con la argentinada perdonable

Aparte de la caída transitoria del General Milani, y del sigilosamente construido llamado telefónico de Donald Trump, se le presenta ahora a Macri el tercer rescate que debiera aprovechar.

La visita de Estado que realiza a España. Debe destacarse la buena voluntad de Telefónica de estampar la denuncia en el CIADI una vez que Macri deje Madrid. Consecuencias del Decreto Ayudín, para salvar a Clarín.

Está firme la estrategia de consolidar afuera al buen producto de exportación -Mauricio Macri- para que se lo empiece a retomar, adentro, más o menos en serio.

Corresponde colgarse de la desgracia de Venezuela, que se cae como otro piano con su sistema indefendible.

Colgarse con la destreza del vampiro que se fortalece con la sangre ajena.

Con la condena al obviamente condenable, Macri marca diferencias. Se instala para deslizarse en la búsqueda del elogio precipitado.

La construcción de Macri como el “nuevo líder de América”.

Como si ser líder fuera apenas una decisión personal, y no consecuencia del deseo de los liderados. Una argentinada -después de todo- perdonable.

Escribe Oberdán Rocamora
Redactor Estrella, especial para JorgeAsísDigital

http://www.cronista.com/columnistas/Caer-como-un-piano-20170221-0072.html

jueves, 16 de febrero de 2017

lunes, 30 de enero de 2017

Des-industrializar la Argentina

Lunes  30 de Enero de 2017.

Por: Adrián Ravier.



Desde 1930 Argentina abandonó el modelo agro-exportador y se propuso industrializar su economía. Dicen algunos historiadores que tal camino no fue elegido por los sucesivos gobiernos, sino que le fue impuesto desde afuera, una vez que Inglaterra dejó de jugar el rol de importador de nuestros insumos. Está hipótesis, sin embargo, es sumamente discutible. El mundo cambió, es cierto, pero Argentina pudo mantenerse abierta al mundo como lo hicieron Estados Unidos, Canadá, Australia o Nueva Zelanda, economías de características semejantes a la nuestra y que hoy muestran un desarrollo envidiable.




Sustituir importaciones y vivir de lo nuestro ha tenido su costo y sus batallas incluso hasta nuestros días. El péndulo de la política económica ha hecho, por ejemplo, que el gobierno anterior castigue fuertemente al sector agroexportador con retenciones y que el gobierno actual suspenda esas políticas para alentar el desarrollo de las economías regionales. El debate continúa.

Esta nota tiene como objetivo llamar la atención precisamente sobre el exceso de industrialización que tiene la Argentina, una vez que notamos que la estructura económica de nuestro país tiene una proporción de manufacturas en relación con el PIB bastante más elevadas que los países más desarrollados.

A continuación se presenta un cuadro donde hemos tomado una selección de 26 países para sintetizar su estructura económica, esto es, el peso relativo que el sector primario, la industria manufacturera, la construcción y los servicios tienen en relación con el PIB.

A modo de nota metodológica cabe señalar que la producción primaria incluye agricultura, ganadería, pesca, minería y explotación forestal, mientras que los servicios incorporan el comercio mayorista y minorista, transporte, almacenamiento, comunicaciones, intermediación financiera, actividades inmobiliarias y de alquiler, administración pública, defensa, salud, educación y servicio doméstico.




La primera observación que cabe hacer es que la producción de la industria manufacturera representa en nuestro país el 21,3 % del PIB, lo que supera ampliamente a la industria manufacturera de los países ya mencionados más arriba, y que tienen características similares a las nuestras. Es el caso de Estados Unidos (13,3 %), Canadá (16,5 %), Australia (11,4 %) y Nueva Zelanda (14,5 %).

La segunda observación que podemos ofrecer es que precisamente Argentina presenta en su estructura económica un peso relativo en los servicios inferior a 25 de los 26 países seleccionados.

La tercera observación que surge del cuadro, es que sólo hay 5 países en la muestra que superan el 10 % de producción primaria en relación con el PIB, destacándose Noruega (29,1 %) –por sus yacimientos de petróleo y gas-, y seguido por Argentina (15,6 %), Australia (12,2 %), Canadá (11,7 %) y Nueva Zelanda (10,4 %).




¿Qué otras observaciones podemos hacer sobre esta información básica?  La historia económica mundial ha mostrado que a medida que los países se van desarrollando reducen la proporción de producción primaria en relación al PIB, pero no sólo producen manufacturas, sino que amplían fuertemente la producción de servicios.

Nótese, a modo de diagnóstico, que Argentina está “demasiado” industrializada. ¿A qué se debe ese afán por industrializar aun más la Argentina? La industria que supimos conseguir, como tituló a uno de sus libros un viejo profesor que tuve en la UBA, Jorge Schvarzer, jamás ha logrado exportar manufacturas. Ha sido una industria débil, caracterizada por un enorme proteccionismo, que ha creado puestos de trabajo y satisfecho el consumo local, y lo ha hecho –como es evidente- con productos de baja calidad y a un costo bastante superior al que los consumidores podrían haber adquirido en un marco de economía abierta.

Los defensores de esta industria manufacturera siempre reconocieron que su objetivo era el mercado local, pero enfatizan que la ventaja de su continuidad está representada en la creación y sostenimiento de millones de puestos de trabajo. ¡La alternativa sería un enorme desempleo!

Nuestra visión, sin embargo, muestra que sin esta débil industria esas personas ocuparían su tiempo en otros procesos más productivos, más eficientes y seguramente con mejores salarios que de hecho garantizaría la misma apertura económica. ¿Qué evita que esto ocurra hoy? La enorme presión tributaria que se requiere justamente para subsidiar el sostenimiento de esta débil industria. El alto nivel de economía informal es una muestra de estas consecuencias.

He titulado esta nota “des-industrializar la Argentina” con el objetivo de atraer la atención del lector. Pero no puedo afirmar a priori que la nueva estructura económica reducirá la producción de manufacturas. Esto es algo que los empresarios argentinos deben descubrir en el proceso, una vez que las reglas de juego que impone el Estado den lugar a la innovación y a la creatividad, reemplazando la planificación centralizada por una planificación des-centralizada, que sea más atenta a lo que el empresariado desea ofrecer, y los consumidores desean consumir.

La robotización está abriendo un nuevo debate por el grado de sustitución parcial o total que este proceso generará en los empleos formales que hoy conocemos. Este proceso se suma a la globalización y a la tercera revolución industrial que implicó la era digital. Argentina puede ocultarse detrás del proteccionismo para evitar una nueva revolución tecnológica, o puede abrirse a ella e intentar adaptarse. Nunca fue fácil para el hombre –si atendemos a la experiencia histórica- este proceso de adaptación a las nuevas tecnologías y a los nuevos empleos, pero tampoco fue una buena idea darle la espalda al cambio.

Necesitamos un poco de humildad en la dirigencia política para comprender que estos sucesos nos han superado a todos, y que el único orden que podemos alcanzar que sea consistente con una sociedad de hombres libres será descubierto en forma espontánea a través de su propia interacción. Los obstáculos gubernamentales, en forma de controles de precios y salarios, políticas arancelarias y para-arancelarias, regulaciones y subsidios, burocracia y corrupción sólo son palos en la rueda para la creatividad y la innovación. Debemos confiar en la función empresarial si queremos adaptarnos a este mundo volátil y de incertidumbre.

http://www.cronista.com/economiapolitica/Des-industrializar-la-Argentina-20170130-0066.html


Comentario:
Vuelvo a resaltar las perlitas del artículo:

"Desde 1930 Argentina abandonó el modelo agro-exportador y se propuso industrializar su economía. Dicen algunos historiadores que tal camino no fue elegido por los sucesivos gobiernos, sino que le fue impuesto desde afuera"

"el gobierno anterior castigó fuertemente al sector agroexportador con retenciones y el gobierno actual suspende esas políticas para alentar el desarrollo de las economías regionales"

"el exceso de industrialización que tiene la Argentina"

"Los obstáculos gubernamentales, en forma de controles de precios y salarios, políticas arancelarias y para-arancelarias, regulaciones y subsidios, burocracia y corrupción sólo son palos en la rueda para la creatividad y la innovación."


martes, 24 de enero de 2017

La utopía de la ciudad compartida

24 de enero de 2017.

Por: Alejandra Dandan.

Entrevista al arquitecto Jaime Sorín sobre el barrio de la Túpac Amaru en Jujuy.

“El barrio no sólo resuelve vivienda, resuelve la salud, la educación, el trabajo.”
(Imagen: Rafael Yohai).


El ex decano de la Facultad de Arquitectura (UBA) reflexiona sobre el Cantri, ciudad construida por la organización liderada por Milagro Sala, y lo define como una experiencia donde “la vivienda se trabajó como un problema integral de inclusión”.

“Si este gobierno lo entendiera, la experiencia del barrio de la Túpac le aportaría muchísimo, porque lo que hizo la organización fue hacer realidad los objetivos del milenio establecidos por la Unesco.” Jaime Sorín es arquitecto, ex decano de Arquitectura de la UBA, y en esta entrevista reflexiona sobre la ciudad construida por la organización que lidera Milagro Sala en el Alto Comedero: el Cantri de la Túpac Amaru, visitado por especialistas europeos –cuenta– que la vieron como posible modelo de ciudad poscapitalista. El entramado de casas con escuela, centro comunitario, centro de salud y parque acuático tiene como mirador el templo Kalasasaya, réplica del espacio sagrado de las comunidades aymara en Bolivia. Sorín está convencido de que ese punto en lo alto del valle también explica por qué fue posible hacer esa ciudad. “Al convertir un instrumento de política de vivienda en ‘otra’ política, que ponía el centro en la reivindicación de derechos sociales y económicos de sujetos hasta entonces estigmatizados por un ordenamiento jerárquico, étnico y social, la Túpac impuso el derecho a la ciudad como espacio socialmente compartido, introduciendo la posibilidad de construir una ciudad en la que todos tengan derecho a transformarla para vivir dignamente”, dice Sorín.

–¿Cuál fue su primera impresión en el barrio?

–Fue una sorpresa encontrar una estructura urbana nada común en barrios tradicionales de planes federales, pensados como barrios dormitorio. Pero lo segundo es que al entrar en el barrio no sólo ves una trama urbana, sino una estructura social que sostiene un proyecto de vida. Además de viviendas, hicieron fábricas, talleres que contribuían a la aparición de las casas. Pero al fondo encontrás el Parque de los Dinosaurios, por ejemplo, que es realmente impresionante porque nadie espera que en medio de un barrio exista un parque de diversiones para chicos, con actividades para familias, con espacios de sombras y quinchos. Luego, la enorme explanada de agua, que no tuvo profesionales que la piensan a través de geometrías. Y al subir al templo, lo que se ve desde arriba es notable, porque habla sobre todo de otra manera de mirar la vida, que no es la de los profesionales, ni del Estado. Desde allí, se ve el valle con los tanques de agua con imágenes de Túpac, el Che y Evita. Y luego están las frases que van apareciendo en las paredes. Cuando te metés en la textil –donde hay una disciplina de trabajo que envidiarían muchos talleres comerciales–, una pared tiene un enorme cartel que dice: campesino, el patrón no comerá más de tu pobreza. Todo es sumamente impactante, una ciudad hecha por desocupados, porque el Colegio de Arquitectos pasó honorarios muy elevados y tampoco hubo una universidad para articular el trabajo. La gente se autoformó.

–Recién habló del templo. ¿De que habla una ciudad cuando está atravesada por esa dimensión simbólica?

–El templo es el lugar desde donde se ve la ciudad. Pero también, el lugar para la celebración (NdR: del Inti Raymi, del día de la Pachamama, entre otras ceremonias). Ahí te dabas cuenta por qué se pudo hacer este barrio. Cuando ves la planimetría de un barrio hecho por el Estado, notás la mano profesional. En cambio, acá notás la mano de la vida. Te aparece la escuela. El centro social. El centro de salud. Esa escuela impresionante para quienes tienen capacidades diferentes. Y después, los lugares de trabajo. Creo fue lo que impactó muchísimo afuera, por lo que fue tomada como ejemplo por revistas europeas.

–Usted opuso este modelo a los barrios dormitorio y al paradigma del viviendismo, de pura construcción de metros cuadrados. ¿Hay otros modelos así?

–No. Desde los barrios construidos por los ingleses en adelante, tenés barrios dormitorio, algunos más integrados a la trama urbana, otros menos. En los últimos 30 años se hicieron, además, barrios afuera con lógica de operaciones inmobiliarias. Barrios en el conurbano y en el interior del país con viviendas a dos o tres kilómetros de los centros. Cuando la gente tiene un problema de salud, debe ir con urgencia a una ciudad. Lo mismo con la educación. Esto empezó a cambiar en los últimos años con el desarrollo de los centros de integración comunitaria.

–Cuando usted conoció el barrio, habló de construcción de ciudadanía.

–Es central. El que tiene un problema de vivienda no es el primer problema que tiene. Para llegar a un problema de vivienda es porque hay muchos problemas previos: un problema de trabajo, unido en general a problemas de salud y educación. El problema de vivienda es el último eslabón de una cadena de problemas de una persona que termina excluida. Por eso discutimos la idea de resolver el déficit habitacional a partir de la construcción de una casa. Por eso, la experiencia de la Túpac también es singular, porque la vivienda se trabajó como un problema integral de inclusión. Ahí se ve una apuesta a construir ciudadanía a través de la inclusión. El barrio no sólo resuelve vivienda, resuelve la salud, la educación, el trabajo. Cuando se junta todo eso, la persona se siente incluida como ciudadano. En ese sentido, creo que el barrio de la Túpac, a este Gobierno, si lo entendiera, le aportaría mucho porque lo que hizo la Túpac Amaru fue hacer realidad los objetivos del milenio, que fueron establecidos por la Unesco. Se trata de ocho puntos entre ellos, vivienda, salud, educación. No estaba el trabajo. El trabajo fue el punto 9 y lo incluyó el gobierno nacional en 2004, como “trabajo decente”. Los otros ocho están monitoreados por Naciones Unidas. Y la verdad es que el único barrio, la única obra, que puede tener una puntación positiva en todos estos años, dado que cumple con la totalidad de los objetivos, es ese barrio. Es decir, que incluso al Estado le sirvió mucho. Es cierto que también el Estado en la última década construyó mucho, pero con la lógica del viviendismo: hacer metros cuadrados.

–¿Los planes Procear?

–Todo es metro cuadrado. Sólo en 2009, cuando aparece el Programa de Integración Socio Comunitaria, se empieza a entender la necesidad de que los barrios contengan lógicas de integración. Se hicieron reuniones de los ministerios y tuvieron financiamiento luego de entender que con viviendas no se resolvía la emergencia habitacional. Que la emergencia no era solo poner un techo, sino integrar a poblaciones a lo que son los derechos ciudadanos. Desde 2009 en adelante, el financiamiento de la Túpac llegó en el marco de ese Plan que permitía pensar otro tipo de obras y habilitó la formación de cooperativas, porque las obras eran para cooperativas.

–En la Túpac cuentan que al comienzo no les creyeron que iban a hacerlo.

–Les dieron la primera obra pero les dijeron: ya sabemos que no lo van a hacer, pero les damos seis meses para intentarlo. Lo hicieron en cuatro. Ahí, el Gobierno notó que había una realidad distinta en Jujuy y continuaron. Esa es otra característica: se hizo con financiamiento del Estado pero sin intervención del Estado. Organizaron la producción con cuadrillas de trabajadores distintas al sistema privado para aprovechar mejor tiempo y recursos. Los ahorros producidos por esta administración comunitaria se reinvirtieron en otro tipo de obras.

–Entonces, ¿por qué la persecución?

–A las empresas no les conviene para nada todo esto. Les crea un problema, porque muestra que todo se puede resolver a menor costo y más rápido. A las burocracias estatales tampoco les conviene, porque les quita poder. Y a los agentes inmobiliarios tampoco. Uno de los problemas más grandes es el manejo de la tierra. Cuando las cooperativas se expanden, discuten también esto. Y evidentemente molestó a las empresas constructoras de Jujuy. La Túpac se quedó con una producción enorme.

https://www.pagina12.com.ar/15898-la-utopia-de-la-ciudad-compartida

domingo, 22 de enero de 2017

“Si el gobierno de Macri no se endeuda pierde estabilidad financiera y política”

Ene 22, 2017.

Por: Aldo Battisacco.

Héctor Giuliano es licenciado en Administración y Finanzas, y experto en deuda Pública y Externa. En diálogo con Conclusión expresó que Argentina está metida en la trampa de una deuda perpetua.



La inmediatez de las medidas tomadas por el gobierno de Mauricio Macri en materia de deuda publica -y la profusión de anuncios en el mismo sentido- que se propalan desde los medios informativos, han naturalizado en el inconsciente colectivo que se trata de una medida más entre tantas otras. Sin embargo, si se observa el tema con detenimiento se dibuja una imperceptible tendencia en las decisiones gubernamentales, y se advierte que en el futuro -la deuda- será unos de los problemas más difíciles de resolver, no solo por su impacto en la vida de los argentinos, sino por sus efectos residuales que lejos de atenuarse, estarán siempre presentes en el cuerpo enfermo de la economía Argentina.

El licenciado en Administración y Finanzas, y experto en deuda Pública y Externa Héctor Giuliano, dialogó con Conclusión y manifestó: “El gobierno de Macri basa su estrategia financiera y política en gobernar con deuda, si se le corta el suministro de fondos prestados, el gobierno pierde la estabilidad financiera y la estabilidad política”.

Sin embargo, inmediatamente aclara que “dentro de eso el gobierno hereda una situación mala de crisis de deuda de la administración Kirchner, que la venía enmascarando pagando compromisos  externos con deuda interestado”, y agrega que “el gobierno anterior, que batió récord de pago de la deuda externa lo hacía tomando fondos del Banco Central, del Anses, y del Banco Nación, es decir, lo concretó pasándole el muerto de la deuda impaga al propio Estado”.

Para Giuliano, “eso fue un engaño transitorio, porque inmediatamente el Banco Central debía endeudarse por lo que le prestaba al gobierno, la Anses tiene el 65% de los fondos prestados al tesoro, y éste, no se los podrá devolver nunca”.



—¿Cuál es la solución que encontró la actual gestión del presidente Macri?

—En el marco de la situación que heredó el gobierno, la administración Macri se propone un nuevo proceso de endeudamiento -la política del gobierno es volver al mercado internacional de capitales que es un eufemismo que utiliza para decir que tomará más deuda- como el gobierno no estaba colocando deuda en el exterior la premisa de esta gestión es volver a endeudarse en el exterior”.

—¿Como analiza que haya una gran cantidad de grupos financieros privados internacionales en la que participan funcionarios del gobierno que además son referentes de esas entidades?


—El gobierno tiene una legión de funcionarios que tiene conflicto de intereses porque provienen en su mayoría de los mismos bancos prestamistas nuevos. Prat Gay proviene de la banca Morgan lo mismo que Caputo que además proviene del Deutsche Bank, que son los bancos que le prestan a Argentina, Dujovne está vinculado al banco Galicia. Marío Quintana –el vice jefe de gabinete- es dueño de Pharmacity, que también pertenece al fondo Pegassus. Lopetegui viene de Lan Chile. Los altos funcionarios del gobierno no son de carrera, ni siquiera de la actividad política. Provienen de un desempeño en la actividad privada, fundamentalmente bancaria.

—¿Como se concilia esta diversidad?

—Todos estos funcionarios expresan a grupos con nombre y apellido, y deciden sobre temas que por tales ellos en su actividad privada reciente fueron parte, el ejemplo es el ministro de Energía Juan José Aranguren, que es un hombre de la Shell y toma decisiones que en materia energética está en conflicto de intereses, después que sea más o menos honesto no lo puedo juzgar porque no tengo elementos, pero decide sobre una materia en la cual intervienen empresas de las que fue empleado e inclusive en una de ellas era accionista.

—¿Este marco explica la confusión de los distintos actores de la economía en Argentina?

—Todas las decisiones de importancia del gobierno implicaron deuda. En una año de gestión, Macri no presentó ningún programa económico, no se lo conoce, más allá que hayan anunciado que harán inversiones en energía, pero constituyen una serie de objetivos medianos. Aún así, todas las decisiones que se están tomando tiene su correlato con quien las financia desde el exterior.

—Es muy común escuchar en los medios que se anuncia el proceso de endeudamiento como una medida más entre tantas, ¿cuál es la trastienda?

—El problema es que Argentina está tomando deuda impagable, y no ha hecho la más miserable demostración de capacidad de pago por estas deudas que se están tomando. Además, son deudas a cortísimo plazo, el gobierno está colocando un programa de letras de tesorería a 90 y 180 días . Esto es como cuando a uno se le inunda la casa y trata de alejar el agua pero por poco tiempo. El panorama se complica porque la situación es mucho más grave de lo que el gobierno, los medios dicen, y el stablisment financiero da a entender, porque las cuentas fiscales no cierran. Y esto no es una opinión política ideológica, se ve cuando se corrobora que todo el plan de obra pública y desarrollo que se quiere gestar se hará en función de quien preste. Y como el gobierno no financia obras públicas con recursos genuinos sino que los pide prestados, es obvio que le prestarán para aquellos proyectos donde las empresas o los grupos prestamistas tengan participación. Porque hoy en día los bancos internacionales no están disociados de las empresas. Cuando alguien presta plata pone las condiciones, que no solo son las del financiamiento, sino también de contratación.

—Se puede decir que existe un condicionante externo y una modalidad contractual entre las partes nada convencional. ¿La economía argentina es la que determinan agentes financieros internacionales?

—La mayoría de estas deudas supermillonarias se colocan sin licitación pública, se colocan en forma directa. Por caso, los 5.000 millones que prestan un grupo de bancos, Morgan, Deutche, Santander, City, HSBC, son los mismos que colocan bonos. Hay tres operaciones concurrentes, colocación de letras de corto plazo, préstamo consorciado, que a su vez se convierten en colocadores de títulos a mediano plazo. Es como si prestara a cuenta de lo que dentro de 6 meses la Argentina va a colocar en bonos. Es toda una ingeniería financiera medida al detalle. Esto no parece una decisión del gobierno sino un paquete impuesto. Además, el gobierno no podrá refinanciar la deuda en mejores condiciones por no poder pagarla, y seguro estará más condicionado que antes. Lo importante es que las cuentas fiscales no cierran el gobierno está gobernando con endeudamiento, y sin capacidad de repago que al vencimiento será refinanciada, es decir Argentina está metida en la trampa de deuda perpetua.

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