domingo, 29 de abril de 2018

El cruzado del tarifazo

29 de abril de 2018.

Por: Alfredo Zaiat.

Los subsidios no eran tan elevados en comparación internacional. No había derroche en el consumo. Ganancias extraordinarias de las empresas energéticas.



El presidente Mauricio Macri encabeza la campaña para buscar legitimidad política y social a una estructura tarifaria desproporcionada, injusta y regresiva. Datos duros desmienten sus principales argumentos para justificar el tarifazo.

El argumento más rústico, para justificar el aumento desproporcionado, injusto y regresivo de las tarifas de gas y luz, dice que existe una pauta de consumo de derroche en los hogares. El presidente Mauricio Macri encabeza esa cruzada repitiéndolo una y otra vez cuando no existe evidencia empírica ni respaldo en investigaciones en el área energética para sostener semejante afirmación. Que Macri y su familia vivan con el aire acondicionado prendido todo el año, como informó en su momento su esposa, o que algunos hogares privilegiados calefaccionen sus piletas en invierno no deberían orientar a sentenciar que toda la sociedad dilapida energía como esos representantes de la clase alta. En la defensa enfática de garantizar ganancias extraordinarias a conglomerados energético vía tarifazos, el gobierno carga la responsabilidad de los aumentos en sectores vulnerables, desde clases medias y bajas hasta pequeños y medianos comercios e industrias. El tarifazo sería culpa de ellos por años de despilfarro de los recursos energéticos. Macri lo afirma con la misma firmeza como cuando asegura que la inflación está bajando, sin recibir de sus interlocutores ocasionales la interpelación que no es cierto lo que dice.

Subsidios

Macri también critica la política de subsidios energéticos para buscar legitimidad social a los tarifazos, sin mencionar que ahora toda la sociedad está subsidiando a las petroleras pagando un precio del gas muy por encima del costo de producción. Hace años que la ortodoxia y la heterodoxia conservadora han demonizado a los subsidios a las tarifas de servicios públicos, logrando que gran parte de la sociedad aceptara que era necesario eliminarlos para vivir mejor. Ahora lo están padeciendo en los bolsillos.

La distorsión acerca de la comprensión acerca del alcance de la política de subsidios ha sido inmensa. Gracias a la cuenta de Twitter @elbosnio se descubre la existencia de un documento del FMI que se ocupa de ese tema. El objetivo de ese trabajo fondomonetarista es la de promover la disminución de los subsidios energéticos, pero resulta revelador porque informa que el nivel de subsidios que había hasta el 2015 en Argentina, en comparación internacional, era muy bajo.

En “How Large Are Global Energy Subsidies?”, el Fondo postula la necesidad de disminuirlos, exponiendo argumentos ambientales, fiscales y sociales. Por la cuestión ambiental, advierte que los subsidios, al abaratar el consumo de energías no renovables, incrementan la contaminación y gases de efecto invernadero.  Por el frente fiscal, indica que su financiamiento implica aumento de la deuda pública y más impuestos, además de desplazamiento de gasto público de otras áreas, como salud, educación e infraestructura, que afecta el crecimiento económico. Por el impacto macroeconómico y social, sentencia que “son una forma altamente ineficiente de brindar apoyo a los hogares de bajos ingresos, ya que la mayoría de los beneficios de los subsidios a la energía son, generalmente, capturados por hogares ricos”.

El informe del FMI calcula que los subsidios energéticos sumaban 5,3 billones de dólares en 2015, 6,5 por ciento del PIB mundial, aumentando de la estimación de 4,2 billones de dólares de 2011. El aspecto más interesante de ese documento es el cálculo particular de los subsidios energéticos en los países, mostrando que no eran significativos en Argentina en la comparación. Aquí va el detalle del monto de los subsidios energéticos en algunos países, en 2015, según el FMI:

  •     Estados Unidos, 2177 dólares per cápita.
  •     China, 1652.
  •     Canadá, 1283.
  •     Australia, 1259.
  •     Japón, 1240.
  •     Israel, 1113.
  •     Bélgica 909.
  •     Alemania, 684.
  •     Inglaterra, 635.
  •     España, 521.
  •     Chile, 515.

El promedio mundial de subsidios a la energía eléctrica era de 640 dólares por habitante en 2015. Argentina subsidiaba a cada habitante con 413 dólares, hasta 2015, el 35 por ciento menos que el promedio mundial.

Consumo

Quienes estudian con seriedad el tema energético explican que malgastar es muy diferente que el uso eficiente. En el mercado argentino no existe derroche pero sí una utilización deficiente de la energía, por ejemplo por el tipo de construcción de las viviendas y por la calidad de los electrodomésticos. Aunque para muchos es difícil de absorber porque ha habido años de desinformación, y más aún ahora con un Presidente de la Nación que insiste hasta el hartazgo con el tema del dispendio, el consumo energético de los hogares no se define por el nivel de las tarifas. El consumo no es mayor o menor según el precio del gas o de la luz, sino que está definido por la cuestión climática y por la calidad de la infraestructura de la vivienda.

Por el tarifazo no habrá ahorro; y sí, transferencias inmensas de ingresos a las compañías energéticas.

La demanda de gas natural está definida por la temperatura, por eso es mayor en las provincias más frías, y es inelástica respecto de los cambios tarifarios y el nivel de ingreso. Esto último significa que la utilización de gas no sube o disminuye según el nivel de la tarifa y el monto de los ingresos de los hogares. Son conclusiones de la investigación “El consumo de gas natural por red. Análisis territorial y temporal”, de Pedro Chévez, Carlos Discoli e Irene Martini, publicada en “Realidad Económica” N°308.

A partir del análisis realizado de la demanda nacional de gas natural residencia en un período extenso, que abarca de 1993 a 2014, la troika de investigadores

  •     explican que el consumo de gas natural demuestra una clara incidencia del factor climático y en consecuencia una relación directa con la ubicación geográfica;
  •     destacan que la demanda con un mismo nivel de temperatura no resulta constante a lo largo del territorio, sino que se acrecienta a medida que la rigurosidad del clima es mayor;
  •     mencionan que existen diferentes variables tecnológicas y de comportamiento, que conjugadas con situaciones climáticas extremas justifican mayores consumos y que no necesariamente significan sobreconsumos adjudicables a un mal uso del recurso energético;
  •     indican que entre las dimensiones y variables consideradas hay que tener en cuenta la mayor permanencia en los hogares debido a las condiciones climáticas, ocasionando una mayor demanda de energía, como así también menores niveles de radiación solar y heliofanía (número de horas reales de insolación diaria), minimizando el efecto de la ganancia energética directa en las viviendas; y
  •     afirman que a nivel nacional el consumo promedio de gas natural por usuario acompañó en cierta manera la coyuntura del país sin cambios muy pronunciados, concluyendo que la demanda de gas es inelástica.

O sea, con más o menos poder adquisitivo, el consumo se mantiene constante. Si sube la capacidad de compra por mejoras en términos reales de los salarios o jubilaciones, los hogares incrementan el consumo de otros bienes motorizando la demanda y la expansión del mercado interno. En cambio, si disminuye el salario o el haber jubilatorio real, no se reduce el consumo de gas, sino el de otros bienes porque de esa forma generan el ingreso necesario para pagar un servicio público esencial. El tarifazo afecta en forma negativa de ese modo el nivel de actividad del mercado interno.

Balances

Hasta las empresas energéticas, beneficiarias del shock del tarifazo, se alejan de la campaña oficial de confusión y muestran que la cuestión climática es una variable relevante del nivel de consumo de los hogares. El balance anual 2017 de Edenor informa que hubo “un consumo inferior en aproximadamente 3 por ciento respecto al año anterior”, atribuyendo esa disminución “a un invierno poco severo, con temperaturas medias que superaron en 2°C las del año 2016”. El “ahorro” en los hogares no fue por el tarifazo; fue por razones climáticas.

El efecto monetario directo de los aumentos desproporcionados de tarifas estuvo reflejado en los balances de las empresas energéticos. Hubo menos ingresos disponibles en los hogares para otros consumos y estrangulamiento en la estructura de costos de comercios e industrias (ver nota aparte) con la contrapartida del incremento de las ganancias de las empresas energéticas

El recorrido por los ejercicios anuales presentados en la Bolsa de Comercio, eligiendo firmas representativas de diferentes eslabones de la cadena energética, permite observar utilidades generalizadas originadas por el tarifazo.

  •     Distribución eléctrica.

Edenor: La reseña del ejercicio 2017 indica que tuvo “mejoras significativas” del cuadro de resultados respecto al año anterior. Los ingresos pasaron de 13.080 a 24.340 millones de pesos; los resultados operativos, de una pérdida de 656 a una ganancia de 2495 millones de pesos; y el resultado neto, de un quebranto de 1189 a una utilidad de 682 millones de pesos. Señala que esos saldos “nos han permitido recomponer el patrimonio, aunque seguimos registrando resultados acumulados negativos”. Informa que en 2017 invirtieron 4137 millones de pesos, un 53 por ciento más que lo ejecutado en 2016, que “a su vez habían resultado en el máximo hecho por la sociedad en toda su historia”.

Edesur: Por razones no explicitadas, el comportamiento de sus resultados es opuesto al de Edenor. El operativo fue positivo en 1546 millones de pesos, menor en comparación con los 2024 millones del ejercicio anterior. El integral total fue una pérdida neta de 1044 millones, superior a la de 275 millones de 2016. Informa que las inversiones alcanzaron los 3559 millones de pesos en obras destinadas “a mejorar la calidad del servicio”. Tiene un capital de trabajo negativo de 10.018 millones de pesos, principalmente como consecuencia de la deuda contraída con Cammesa para financiar la operación de la compañía durante los años pasados. En 2017, los fondos aplicados a inversiones totalizaron 3994 millones de pesos comparados con los 3088 millones de 2016.

  •     Transportadoras de gas.

TGN: Tiene 6806 kilómetros de gasoductos, y a través de sus dos troncales (Norte y Centro Oeste) abastece a ocho de nueve distribuidoras de gas y a numerosas generadoras eléctricas e industrias ubicadas en 15 provincias. Registró en 2017 ganancias de 842 millones de pesos en comparación con la pérdida de 259 millones de pesos en 2016, de 518 millones en 2015 y 257 millones en 2014. La variación de las ventas de 2040 millones de pesos entre los ejercicios 2017 y 2016 se explica por una mayor facturación de 1917 millones asociada “al incremento en las tarifas de transporte”, y el resto por servicios de “operación y mantenimiento de gasoductos”.

TGS. Por sus gasoductos, de 9183 kilómetros de extensión en total, transporta el 60 por ciento del gas consumido del país, atendiendo a 5,8 millones de usuarios finales. La ganancia en 2017 fue de 2793 millones de pesos, 200 por ciento más respecto de los resultados netos positivos del año anterior (930,6 millones). En el balance anual indica que el 44 por ciento de la tarifa del servicio público de gas se explica por el precio del gas en boca de pozo, y el restante 56 por ciento se divide en partes iguales entre los impuestos y los segmentos del transporte y la distribución.

  •     Generadoras.

Central Puerto. Esta empresa representa el 12,1 por ciento de la generación energética total, y el 17,5 por ciento de la generación térmica. En 2017, la ganancia operativa fue de 3111 millones de pesos, mientras que en el mismo período de 2016 fue de 2100 millones. La ganancia neta, en este caso, a diferencia de la mayoría de los balances, fue superior a la operativa por utilidades obtenidas en los resultados financieros: el saldo positivo en ese renglón del balance fue de 3508 millones de pesos.

  •     Distribuidora de gas.

Metrogas: Es la empresa de distribución de gas natural por red más grande del país, con el 18 por ciento del mercado con 2,4 millones de clientes. El resultado neto del año pasado fue una ganancia de 775 millones de pesos, cuando en 2016 había contabilizado una pérdida de 604 millones de pesos.

  •     Transporte de electricidad.

Transener. Junto a su controlada Transba anotó una ganancia neta del ejercicio 2017 de 2282 millones de pesos, cuando el año anterior había tenido una pérdida de 57 millones. Posee, opera y mantiene la red de transporte de energía eléctrica de alta tensión (550kV). Transba presta el servicio público de transporte de energía eléctrica de la provincia de Buenos Aires (66kV a 220Kv) por líneas de distribución troncal.

Costos


Como lo hizo con la reforma previsional asaltando el ingreso de los jubilados, Macri está lesionando también el de otro sector de su base electoral. Con el tarifazo castiga el presupuesto de los hogares de clases medias urbanas, y lo hace con dedicación para garantizar ganancias extraordinarias a las empresas energéticas.

El tarifazo es desproporcionado en relación al nivel de ingresos de la mayoría de la población. Esto lo dejó en evidencia el propio gobierno con la propuesta de disminuir o eliminar impuestos o tasas de las facturas de servicios públicos. Con esa medida aspira a aliviar el monto final de la factura de luz, gas y agua.

Ese descuento poco y nada cambiará el presupuesto de los hogares, y sólo muestra la desesperación del oficialismo ante la resistencia social y política que provoca el tarifazo. En esa búsqueda de compartir los costos de una medida anti popular abrazó a los gobernadores, que están actuando como aliados políticos, varios de ellos integrantes de una oposición, hasta ahora, colaboracionista con el ajuste.

Los tarifazos de la Alianza Cambiemos están derivando en una situación política muy incómoda para el oficialismo, expresada en las dos cámaras del Congreso. Pero también en una muy crítica por su impacto socioeconómico. La cruzada del tarifazo está ahogando el presupuesto de los hogares de las clases media y baja, que tiene como saldo un aumento de colgados a la red eléctrica: Edenor registra que el 17,1 por ciento del total de la energía entregada al mercado no la puede cobrar, que le significa unos 4000 millones de pesos menos de recaudación, mientras que en Edesur representan el 12,0 por ciento de la energía provista, contabilizando además un incremento de la morosidad en 6 puntos en los dos primeros años del gobierno de Macri respecto a la existente en 2015.

https://www.pagina12.com.ar/111494-el-cruzado-del-tarifazo

lunes, 16 de abril de 2018

El pez por la boca

16/04/18.

Por: Leo Ricciardino.

El hombre que dijo que bajar la inflación era “muy fácil” y que la inflación era la demostración palmaria de que “sos un mal gobernante”, y hasta que si la inflación no baja “es mi culpa y la de nadie más”; se encuentra hoy acorralado por sus palabras y por la inflación misma.



Mauricio Macri no pudo cumplir con la promesa más central de su campaña electoral: controlar los precios. Por segundo año consecutivo la cifra inflacionaria quedará muy lejos de las previsiones del gobierno. Recordemos: En el presupuesto 2018 se contemplaba una suba anual del 10%. Aquella famosa conferencia de prensa del equipo económico –única y última vez que se los vio juntos- corrigió el porcentaje al 15%. Hoy las estimaciones superan el 20% para cuando el año termine.

El propio presidente se muestra resignado y cuando se lo consulta sobre la inflación dice que trabajará intensamente para que quede “lo más cerca posible del 15%”. Por supuesto, es imposible.

Ahora, ¿qué es lo que ha hecho este gobierno para intentar bajar la inflación? Poco y nada, sobre todo teniendo en cuenta que eliminó los subsidios a los servicios básicos y hoy las tarifas son imposibles de absorber para una familia tipo, Liberó el precio de los combustibles que se trasladan directamente a precios. Sólo intenta bajar los salarios a los que considera como “costo caro” para cualquier empresa. Es como jugar con un bidón de nafta y unos fósforos y después sorprenderse porque algo se incendió.

El tema central con la inflación argentina es que, contrariamente a lo que dio Macri, es un fenómeno complejo. No hay una receta ortodoxa e implica más controles del Estado y algo mucho más difícil y en el camino contrario de la idea de este gobierno: Ampliar la matriz productiva del país. Ni siquiera está en la agenda del ministro Francisco Cabrera que ante la consulta de un fabricante rosarino de línea blanca sobre las dificultades para ampliar su producción, la respuesta del funcionario de Cambiemos fue: “Importá”.

En el gobierno anterior también había inflación, casi la misma que ahora. Pero los salarios alcanzaban la suba de precios. Pasa lo mismo que con la pobreza estructural. Antes también había pobres el tema es que vivían en un país donde tenían más acompañamiento del Estado.

https://www.rosarioplus.com/opinion/El-pez-por-la-boca-20180415-0010.html

domingo, 8 de abril de 2018

Cerrado por reformas

8 de abril de 2018.

Por: Héctor Recalde.

El gobierno para ricos sigue ajustando y la que sufre es la justicia social.



Detallo a continuación el “ahorro” que hace el gobierno a expensas de los programas sociales.

Conectar Igualdad

Bajo la gestión de Esteban Bullrich en el Ministerio de Educación, durante 2016 sólo se repartieron 200.000 computadoras y no llegó a cubrirse la totalidad del alumnado. Estas computadoras eran un remanente de 2015.

El programa Conectar Igualdad, renombrado como Plan Nacional de Educación Digital, viene siendo desmantelado año a año por la gestión macrista.

En 2016 el gobierno desactivó el Plan Nacional de Inclusión Digital Educativa (Pnide), que es el área pedagógica del programa de distribución de computadoras a los alumnos de escuelas públicas.

En 2017 recortó parte del presupuesto asignado a este programa y en 2018 volvió a podarlo, reduciendo en un 43 % sus fondos.

FinEs

Si bien este programa, a través del cual se puede finalizar los estudios secundarios, continúa vigente, el Ministerio de Educación y Deportes decidió trasladarlo a la órbita de las provincias. Debido al escaso presupuesto con el que cuentan, las provincias tuvieron que ajustar el programa y abrir menos comisiones. Más grave aún: a través de una resolución publicada en abril de 2017, la gestión de Esteban Bullrich dio de baja el FinEs en las Universidades, donde ya no se podrán inscribir nuevos alumnos.

En el 2018 se cerraron un total de trece sedes, lo cual perjudicó directamente a 500 alumnos y dejó sin continuidad laboral a 80 docentes.

Entre ellos cerraron los centros que funcionaban en las villa 20, de Lugano y La Carbonilla, de Paternal.

Coros y Orquestas para el Bicentenario

Coros y orquestas del Bicentenario, dependientes del Ministerio de Educación, fueron transferidos a los municipios pero sin transferencia de fondos.

Danza por la Inclusión

El Ministerio de Cultura de la Nación informó el cierre del programa en enero de 2018.

La compañía había comenzado en el área de Desarrollo Social y se mantuvo en esta cartera hasta el 2017, cuando pasó a la órbita de Cultura.

Argentina Sonríe

El gobierno de Mauricio Macri derogó el decreto por el cual fue creado el programa Argentina Sonríe.

Hasta diciembre de 2015, ese programa tenía 2.316 personas en tratamiento y 3.300 prótesis instaladas. Además había 626 talleres de prevención de salud bucodental con 11.638 participantes. Se hacían limpiezas de dientes, arreglos de caries, tratamientos de conducto, extracciones dentales y colocaciones de prótesis. Según la resolución publicada en el Boletín Oficial el 21 de octubre, que lleva la firma del ministro Jorge Lemus, la decisión fue tomada por cuestiones técnicas.

Programa de Salud Sexual y Reproductiva

La gestión del ministro de Salud, Jorge Lemus, cesanteó a 55 profesionales que pertenecían a este programa. Sólo 19 conservaron el puesto, pero reubicados en otros sectores. Así se redujo la capacidad de acción y abordaje territorial de este área que, en 2015, distribuyó en centros de salud de todo el país 33.212.649 métodos anticonceptivos.

Quedaron muy afectadas las Áreas de Monitoreo y Evaluación, Fertilidad, Diversidad, Comunicación y Promoción Comunitaria.

Plan Qunita

Mediante la resolución 454, publicada en abril de 2016 en el Boletín Oficial, el Ministerio de Salud dio de baja el plan Qunita con el pretexto de que los elementos que acompañaban las cunas eran “muy riesgosos”.

Tras la entrega de 67.000 kits, el juez Claudio Bonadío rechazó acondicionar los objetos y, pese al repudio de neonatólogos y pediatras, ordenó la destrucción de 60.000 kits. UNICEF cuestionó la decisión y pidió que se revean los aspectos técnicos. Bonadío cambió de opinión y dijo que reutilizar los materiales del Plan Qunita sería decisión del Ministerio de Salud.

El Plan Remediar


Este plan, dependiente del Ministerio de Salud y vigente desde 2001, fue reemplazado por la Cobertura Universal de Salud (CUS). Los botiquines del Remediar contenían 74 medicamentos esenciales en su vademécum y garantizaban el acceso a ellos a 16 millones de argentinos en cualquier punto del país. Según un informe realizado por la Fundación Soberanía Sanitaria, que conduce el ex ministro de Salud, Nicolás Kreplak, el gobierno bajó el número de remedios en stock a 7 porque busca que las provincias se hagan cargo de la compra de los mismos.

El PAMI

Fue uno de los organismos puestos en la mira de Cambiemos desde el inicio de la gestión. Los jubilados sufrieron en enero de 2016 restricciones en la cobertura de medicamentos que tenían al 100%.  En 2017 se resolvió dejar afuera del beneficio a quienes cobraran más de 8.500 pesos o tuvieran un auto con menos de diez años de antigüedad, más de una propiedad o yates o aviones. El cambio afectó a 200.000 afiliados. Luego, con la llegada de Sergio Casinotti desde IOMA al PAMI, arrancó la segunda parte del ajuste. Para reducir costos, se resolvió cambiar el sistema de facturación en la obra social de los jubilados y volver al llamado sistema de cápitas, en el que se paga una suma determinada por un número fijo de afiliados. La idea oficial es ajustar $1.600 millones. El resultado: resentir las prestaciones y la atención de los abuelos. Sumemos a estas decisiones la Reforma Previsional que disminuyó la fórmula de actualización del haber jubilatorio.

Asistir

El gobierno de Macri recortó fuertemente el programa Asistir, que depende del Ministerio de Trabajo, a través del cual se brinda información y asesoramiento sobre derechos laborales.

Hasta diciembre de 2016 contaba con 20 abogados, dos psicólogos y tres administrativos.

Hoy Asistir funciona con 10 abogados y sin asistencia psicológica.

Programa de Recuperación Productiva (REPRO)

Este programa significaba una ayuda para proteger los puestos de trabajo al subsidiar parte de los salarios. En 2016, en plena ola de despidos, el Ministerio de Trabajo que conduce Jorge Triaca redujo la inversión en esa herramienta contra el desempleo en un 30% respecto de 2015. Esto es: sólo 123.056 recibieron el beneficio en 2016, contra los 756.487 que lo habían cobrado un año antes, lo que significó una reducción de 814 millones de pesos.

Jóvenes por Más y Mejor Trabajo

Hasta diciembre de 2016 el programa contaba con 21 trabajadores y ahora solo quedaron 7 debido a despidos y reubicaciones.

Centros de Atención Judicial (CAJ)

Hasta diciembre de 2016 existían 82 CAJ, pero Cambiemos cerró al menos 30, en su mayoría en el conurbano bonaerense, dejando no sólo a la gente sin este servicio sino también a 200 trabajadores en la calle.

Consejo Nacional de las Mujeres.

Por medio de la Decisión Administrativa 12/2017, Peña resolvió recortar 67 millones de pesos asignados al Consejo Nacional de las Mujeres (CNM) y a la implementación del Plan Nacional de Acción para la Prevención, Asistencia y Erradicación de la Violencia contra las Mujeres (PNA).

De esta manera el gobierno de Macri dejó sin efecto el presupuesto para el área debatido y aprobado en el Congreso Nacional, en noviembre pasado.

Argentina Innovadora 2020

Luego del recorte de 3.000 millones de pesos en el presupuesto del Ministerio de Ciencia y Tecnología para 2017, las consecuencias se empezaron a observar en los programas de la cartera que conduce Lino Barañao. Desde el CONICET denunciaron que para 2018 ingresarán un 60% menos de investigadores al organismo, lo que representa la cifra más baja desde 2004.

Esto choca con el Plan Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva “Argentina Innovadora 2020”, que se lanzó hace tres años y que fijaba el objetivo de alcanzar 5 investigadores por cada mil habitantes de la población económicamente activa.

https://www.elcohetealaluna.com/cerrado-por-reformas/


domingo, 4 de marzo de 2018

“El fútbol no refleja a la sociedad y menos a la política”

4 de marzo de 2018.

El sociólogo Pablo Alabarces analizó como “espontáneos” los insultos que el presidente Macri recibió en las canchas. El académico consideró en diálogo con El Ciudadano que el líder del PRO “demuestra el fracaso de la educación privada en Argentina”.




Fútbol y política. Política y fútbol. Dos mundos complejos que en los últimos tiempos se entremezclaron hasta el hartazgo o, en todo caso, el universo de la pelota invadió la política, futbolizando a sus dirigentes. Las puteadas que recibió el presidente Mauricio Macri en las canchas de numerosos clubes argentinos fueron analizadas desde diferentes puntos de vista, forzando interpretaciones políticas. Pero, al análisis de Pablo Alabarces, la respuesta es más sencilla y obedece, según él, a la paranoia espontánea de los hinchas, que sienten encarnados en el líder del PRO la concentración del poder “boquense” que perjudica a sus clubes.

En diálogo con El Ciudadano, el licenciado en Letras y master en Sociología de la Cultura, analizó eso que llama “la futbolización de la política”. “Que Macri presuma de que todo lo que sabe de la política lo aprendió en el fútbol demuestra que sabe muy poco de política”, evaluó Alabarces, quién sostiene que la constante apelación a metáforas futbolísticas en el discurso del presidente reflejan que “es un analfabeto funcional, un tipo que demuestra el fracaso definitivo de la educación privada en la Argentina”.

—¿Qué análisis hacés de las puteadas que recibió Macri en diferentes estadios de fútbol?

—Mi idea es que se trató de un fenómeno futbolístico propio de la cultura futbolística y que tiene poca expansión por fuera de ella. Hay tres grandes versiones del asunto. Hay una versión, que es la que supone el macrismo, que esbozó una teoría conspirativa respecto de la acción de punteros kirchneristas que actúan sobre las barras bravas y las convencen de que impulsen los cánticos. No hay absolutamente nada que permita respaldarlo porque me animaría a asegurar que la influencia del macrismo sobre las barras es mucho más fuerte que la que tiene el kirchnerismo. Esta idea de que son las barras las que impulsan los cánticos, no tiene asidero, hay mucho de espontáneo en todo esto. Una segunda explicación es la inversa, llamémosla kirchnerista, según la cual esto está demostrando palmariamente el hastío popular con respecto al gobierno de Macri. Esto tampoco tiene asidero, no hay ninguna razón que permita suponer que la aparición de insultos en las canchas tiene que ver con un cambio en el clima social. En última instancia ese clima social no es que cambió sino siempre estuvo, desde que asumió Macri para acá hubo una larga serie de movilizaciones populares, bastante importantes y claramente antimacristas. Y hay una tercera explicación, que es la mía y es estrictamente futbolera. Las hinchadas están reaccionando de esa manera porque cultivan la paranoia como norma, esta idea de la conspiración planetaria en contra de tu equipo. Hoy lo que los hinchas perciben, y es innegable que es así, es una concentración de poder boquense en la troica Macri-Tapia-Angelici. Entonces, los hinchas, con agudeza, dicen que “está todo hecho para Boca”. A partir de ahí se produce la reacción que tiene como disparador algún mal arbitraje, cosa que es fácil de encontrar porque los arbitrajes en Argentina son pésimos.

—La reacción que tuvo el macrismo con respecto a este tema deja entrever sus dificultades para acercarse a lo popular.

—Que Macri presuma que todo lo que sabe de política lo aprendió en el fútbol, demuestra que sabe muy poco de política. El fútbol es un mundo muy autónomo, no refleja la sociedad y mucho menos la política. Inclusive el macrismo es posible que conozca más el mundo del fútbol que el mundo popular pero porque el mundo del fútbol ha cambiado mucho y ya no es estrictamente un mundo popular. Estamos hablando de un mundo en donde te pueden llegar a cobrar una luca de entrada a un partido.

—En el discurso de Macri siempre están presentes las metáforas futbolísticas.

—Porque es un animal. Es un analfabeto funcional, un tipo que demuestra el fracaso definitivo de la educación privada en la Argentina. Es un tipo formado en el Cardenal Newman y en la Universidad Católica que no puede hacer más que chistes de fútbol a Putin y a Merkel. Que el lenguaje de Macri sea futbolero, habla de la futbolización de la política en la Argentina, de la plebeyización de la cultura en la Argentina y del empobrecimiento de la política y de la cultura en la Argentina.

—¿Qué rasgos tiene la futbolización de la política?

—Lo he dicho muchas veces, desde hace bastante tiempo. Inclusive la pésima metáfora de la grieta es una metáfora futbolística, eso de que “el otro no existe, que hay que romperle el culo”. Está organizada por lo que hemos llamado la cultura del aguante. Fijate que Hugo Moyano el otro día en su discurso lo primero que dijo es “tengo pelotas”. Ese es el discurso del aguante en estado puro.
La hipótesis “Fútbol para Todos”

Con el correr de la charla Alabarces recordó “algo que es importante”, y planteó “simplemente una pregunta, ni siquiera una hipótesis” en torno a que la reacción de los hinchas contra el presidente Macri tenga que ver con el fin de la televisación gratuita de los partidos y el “fracaso” del fútbol codificado. “¿Fútbol Para Todos no tiene nada que ver en esto? Quiero decir, el fracaso estrepitoso de la suscripción al cable del nuevo fútbol de Fox y TNT, ¿no puede pensarse que el mundo del fútbol reacciona frente al final del Fútbol para Todos? Esto es simplemente una pregunta, ni siquiera una hipótesis”, indagó Alabarces.
“La plebeyización de la cultura”

El componente popular de los estadios ha cambiado con la misma velocidad en que el mundo del fútbol se consolidó en un negocio de titánicas dimensiones y donde el dinero acaparó la centralidad. El alto valor de las entradas, la restricción al ingreso solo a quienes pueden pagar altos valores de cuota social, entre otros factores, hizo menguar la fuerte presencia de un público popular por otros sectores sociales.

Sin embargo, los comportamientos en las canchas que se vinculaban a una manifestación de lo popular se siguen repitiendo como si nada hubiera cambiado.

“Eso revela la falsedad de la idea según la cual esos comportamientos eran estrictamente populares”, reflexionó Alabarces y amplió: “El «mundo aguantador» puede tener mayor presencia popular en cuanto al tipo que pone el cuerpo pero esa cultura es compartida, avalada y legitimada por decenas de miles de personas que no pertenecen a las mismas clases sociales. Eso es lo que yo llamé la plebeyización de la cultura. Es decir, ciertos comportamientos y lenguajes tradicionalmente muy plebeyos, de pronto se han incorporado por sectores no plebeyos”.

https://www.elciudadanoweb.com/el-futbol-no-refleja-a-la-sociedad-y-menos-a-la-politica/



lunes, 26 de febrero de 2018

Déficit comercial, fuga de capitales y toma de deuda, un cóctel tóxico para la economía

Lunes 26 de Febrero de 2018.

La balanza comercial dejó en enero un déficit de u$s 986 millones, casi 20 veces mayor al del mismo mes de 2017.

Éxodo de compra. En Enero se registró la mayor fuga de dólares por turismo desde la convertibilidad.


Un déficit comercial que se proyecta este año por encima de los 10.000 millones de dólares y la fuga de capitales récord de 3.120 millones durante enero conforman un cóctel potencialmente explosivo para la sustentabilidad de una economía que no despega.

Si a esto se suma el acelerado endeudamiento, que volverá a escribir otro capítulo mañana, cuando se lancen dos nuevos bonos (ver aparte), y que ya viene haciendo sonar alarmas con la multimillonaria colocación de Lebacs (llegan a 1,27 billones de pesos colocadas en el mercado), sobran motivos de preocupación para el gobierno.

La balanza comercial dejó un déficit de u$s986 millones en enero, casi 20 veces mayor al del mismo mes de 2017 (-51 millones). Fue producto de que las importaciones crecieron 32,1 por ciento: subieron tanto la compra de bienes de consumo como los insumos para la producción nacional, mientras las exportaciones avanzaron apenas 10,7 por ciento.

El déficit de la balanza comercial se encaminaría en 2018 hacia los u$s10.000 millones u u$s11.000 millones, de acuerdo a proyecciones de las consultoras Ecolatina y Abeceb, respectivamente.

Aún así, en el Ministerio de Hacienda hacen una lectura optimista: "Las exportaciones alcanzaron su mayor valor para un enero desde 2013 y su mayor volumen, en cantidades, desde 2008", afirmaron.

Cerca de Nicolás Dujovne destacaron que "uno de los principales factores de aumento fue la venta de manufacturas industriales. Crecieron 29,6 por ciento interanual, el mayor aumento desde agosto de 2011".

Sobre el alza de las importaciones no hubo tanto despliegue verborrágico, pero consideraron que son un "reflejo del crecimiento".

En la city, según el BCRA, enero registró, además, la mayor fuga de dólares por turismo desde la convertibilidad, impulsada por la temporada de vacaciones en el exterior.

Los gastos en dólares por viajes y pasajes y las compras al exterior por internet totalizaron u$s 1.567 millones en enero, casi un 10 por ciento más que en el mismo mes de 2017. El 70 por ciento de los dólares comprados el año pasado fueron girados para cancelar deuda con compañías internacionales emisoras de tarjetas.

"Sobre la base de información de empresas emisoras de tarjetas, se estima que de lo girado al exterior en 2017 para saldar deudas, un 85 por ciento correspondió a gastos vinculados con viajes de argentinos en el exterior y el 15 por ciento restante a bienes o servicios recibidos por argentinos sin haber viajado (u$s 1.300 millones)", consignó el último reporte sobre mercado de cambios del BCRA.

Pero el dato más ilustrativo para saber el resultado de gastos turísticos en el país es el publicado por el Indec, junto con la balanza de pagos, que para 2017 arrojó una salida neta de u$s 7.900 millones.

Se estima que un 40 por ciento de los gastos de argentinos en el exterior en 2017, alrededor de u$s 4.000 millones, fueron en bienes, cuyo rubro principal es indumentaria, seguido por artículos del hogar y supermercados, mientras que el 60 por ciento restante fue en servicios, como hoteles, transporte y restaurantes".

En enero el BCRA le compró de manera directa al Tesoro de u$s3.000 millones, mientras entidades junto con el resto de los organismos del sector público vendieron u$s 500millones y u$s430 millones, respectivamente, que fueron adquiridos por el sector privado en el mercado de cambios.

Con estos movimientos, las reservas internacionales del BCRA se incrementaron en u$s6.969 millones en enero, cerrando con un stock a fin de mes de u$s62.024 millones.

Fue tal la movida alrededor del dólar en alza en enero, que el volumen operado totalizó u$s51.994 millones (u$s2.363 millones en promedio diario), nivel que representó "un nuevo máximo en la historia del mercado de cambios", indicó el Banco Central.

https://www.lacapital.com.ar/economia/deficit-comercial-fuga-capitales-y-toma-deuda-un-coctel-toxico-la-economia-n1563209.html#_=_

domingo, 10 de diciembre de 2017

Cómo cambió la economía durante la gestión Macri

Domingo 10 de Diciembre de 2017.

El gobierno nacional, que cumple dos años, lleva adelante un plan para cambiar de modelo económico. Ganadores y perdedores.

El gobierno de Cambiemos incentivó la apertura económica para atraer inversiones, pero los números muestran que no logró cumplir esa meta.

Se cumplen dos años de gestión del gobierno presidido por Mauricio Macri. Ha sido tiempo suficiente para despejar cualquier duda respecto a la orientación política e ideológica que tiene la alianza Cambiemos respecto de la economía. Desde sus primeros días, el cambio de rumbo fue más allá de lo prometido en campaña, procurando reposicionar a la Argentina como alternativa atractiva para las finanzas internacionales; ello se logró rápidamente gracias la apertura comercial, la liberalización del movimiento de capitales, el acceso irrestricto a las divisas, la desregulación de algunos mercados y una política monetaria instrumentada en favor de las actividades rentísticas y de la especulación financiera.

Fue clave también el pronto y condescendiente arreglo con los denominados "fondos buitre" logrado en abril de 2016, el que, gracias al apoyo del poder legislativo nacional, sirvió para habilitar la ventanilla del endeudamiento externo, vital para el financiamiento de los desequilibrios que generó una política de neto corte neoliberal: el déficit fiscal y el déficit de cuenta corriente.

En el plano interno, la política económica fue solamente una consecuencia de esta visión. La "lluvia de inversiones" nunca llegó, ya que la política monetaria desplazó los incentivos a la inversión real privada, junto con un cambio de visión respecto al rol del mercado interno en la dinámica económica.

El deterioro del poder adquisitivo de la población, especialmente de los sectores con niveles de ingresos más bajos, pretendió ser un medio para controlar la inflación, e indirectamente controlar la balanza comercial.

El control de la inflación ha sido el argumento de la política que permite sostener un modelo regresivo y recesivo, favoreciendo fuertemente a las finanzas especulativas en detrimento de la economía real, con cargo al Estado, que en definitiva es del conjunto de los argentinos.

Sin embargo, por las contradicciones propias de este esquema, no dio los resultados previstos por el propio gobierno. A pesar de observarse en 2017 una leve recuperación de la actividad económica, y una fuerte caída de la inflación respecto a 2016, la estrategia sigue presentando serias debilidades y los costos vienen superando largamente a los beneficios, hasta el momento.

De allí que el tema fiscal vuelva a ubicarse en el centro de la escena: si la economía no genera riqueza, sino que la toma del endeudamiento y la retira del sistema económico, el sector público no puede absorber recursos para llevar a cabo la misión que le encomienda la ciudadanía; sólo se debe ocupar de ajustar y administrar la escasez. Esto explica el motivo de las tres reformas propuestas por el gobierno (la reforma laboral, la reforma fiscal y la reforma previsional) que implicarán una nueva transferencia de recursos desde los sectores asalariados, la clase pasiva y los más vulnerables.

Las medidas implementadas durante los últimos dos años, no sólo implicaron cambios de forma, sino también en la estructura misma del proceso de formación y distribución de la riqueza, bajo la consigna de "normalizar la economía". Esto implicó reinsertarla al esquema mundial como proveedora de materias primas, útil para los grandes negocios y sin restricciones que impidan remitir al exterior las ganancias obtenidas localmente.

La base filosófica de esta economía es la convicción de que la Argentina, aunque tenga recursos naturales y capital humano suficiente para cobijar dignamente a sus habitantes, está condenada a ser periferia subordinada y dependiente del poder económico y financiero mundial.

Actividad económica

Luego de un año de profunda caída, en el 2017 la actividad económica logró recuperarse parcialmente y ubicarse a septiembre de ese año (último registro oficial) apenas 0,3% por sobre de los niveles que se observaban dos años atrás. Si se quisiera tomar como referencia el último mes completo de la gestión anterior, la situación reflejaría con más acercamiento que a dos años del cambio de gobierno, la macroeconomía no ha crecido.

Es importante destacar que en el 2017 los indicadores muestran un rebote, respecto al año 2016 en el que el PBI cayó un 2,2% (Fuente: Indec) que de todas formas no alcanza para afirmar que la economía se encuentra en un sendero de crecimiento sólido y sostenido.

A modo de comparación, en el año 1992, luego de aplicar medidas de corte neoliberal semejantes a las que implementó el gobierno de la alianza Cambiemos, el PBI creció más del 10%.

También vale destacar que en la evolución de la actividad económica del año 2017 se observa un repunte en la variación interanual desde el mes de mayo hasta el mes de julio inclusive, luego de lo cual la evolución declina paulatinamente, abriendo un interrogante acerca de si tal evolución resulta en rebote lógica posterior a un año muy negativo (como lo fue el 2016) o si se trata del inicio de una recuperación que se proyectará en el mediano y largo plazo.

Algunas estimaciones del PBI para todo el año 2017 hablan de un crecimiento del 2,5%, lo que no refleja las expectativas iniciales del gobierno.

A dos años de iniciada la gestión, el rumbo tomado por el gabinete económico sigue dejando serias dudas acerca de su viabilidad y sustentabilidad como estategia de crecimiento sostenible en el mediano y largo plazo.

La evolución antes descripta se define mediante sectores con evolución positiva, y otros con dinámica negativa, mostrando un efecto heterogéneo del nuevo rumbo económico sobre el conjunto de la producción. Los sectores que más contribuyen al PBI y más inciden sobre la demanda de mano de obra registrada sobre el nivel de empleo formal total, tuvieron una evolución negativa. Este es el caso de la industria manufacturera y Comercios y reparaciones. Estos sectores también son los que reclutan la mayor cantidad de pymes del país, y por lo tanto, la mayor capacidad de crear puestos de trabajo genuinos.

En consecuencia, sacando la administración pública (considerado por el actual gobierno como generador de empleo no-genuino), los sectores que más empleo formal aglutinan resultaron perdedores del modelo, mientras que los que tuvieron una performance positiva son en general capital-intensivo, con presencia de grupos económicos de mayor envergadura, y en muchos casos vinculados a capitales extranjeros.

Industria manufacturera

Un dato que se rescata de observar la evolución del EMI en los últimos dos años es que, si bien en octubre de 2017 la actividad económica escaló 4,4% con respecto a igual mes de 2016, no logró recuperar los niveles registrados en octubre de 2015 (todavía está 4 puntos por debajo).

A partir del mayo de este año, la industria viene registrando una mejora con respecto a la pobre performance registrada en 2016. En lo que va del 2017, lleva acumulado un crecimiento del 1,8%, pero el dato a destacar es que a pesar de esa evolución, la retracción de empleados que integra no se detiene.

Entre diciembre de 2016 y septiembre de 2017, la cantidad de empleados cayó en 17.540 unidades. Con lo cual se trata de una dinámica manufacturera que en términos agregados no logra recuperar los niveles de empleo previos al cambio de gobierno, y por lo tanto, los denominados "brotes verdes" no ha sido suficientes para recomponer los puestos de trabajo perdidos durante el año 2016.

Entre diciembre de 2015 y septiembre de 2017, se destruyeron 63.419 puestos de trabajo.

Esta dinámica permite decir que el modelo actual puede generar un impacto agregado positivo y lograr un crecimiento económico observado en la evolución del PBI, pero no garantiza el uso pleno de los recursos, ya que también se observa una caída en el nivel general de uso de la capacidad instalada.

Particularmente se observa que la industria manufacturera está logrando recuperarse de un muy mal año 2016, hecho que no está siendo suficiente para impulsar la creación de empleo y la distribución de los beneficios económicos de manera amplia y heterogénea.

Construcción

La actividad de la construcción ha servido de "apalancamiento" de la actividad, con el aporte fundamental de la obra pública que impulsó su evolución y la dinámica de incorporación de empleo durante el año 2017.

De todas formas, la cantidad de puestos de trabajo registrado en el sector no logró recuperar la pérdida sufrida durante 2016, arrojando un saldo neto negativo en la comparación de último dato de 2017 con su respectivo mes del año 2015 (para evitar errores surgidos en la estacionalidad).

El 2016 fue un año de profunda caída en la construcción. La inversión privada tuvo un momento de incertidumbre y en parte también fue desplazada por otras aplicaciones surgidas de las oportunidades de renta financiera que genera la actual política monetaria.

En este sentido, el ambicioso plan de obras públicas que decidió impulsar el gobierno, tienen un fuerte impacto en la dinámica de la construcción a nivel macro, y el efecto inmediato sobre sectores importantes tales como la producción de cemento, hierros y otros insumos básicos para la construcción.

Luego de dos años de gobierno macrista, la construcción retoma los niveles del año 2015. Si la dinámica de esta actividad depende exclusivamente de la inversión pública, la necesidad de acortar el déficit fiscal puede afectar su posterior evolución, ya que difícilmente la construcción privada por sí sola permita lograr la evolución esperada y sostener los niveles de empleo por encima de los 450.000 trabajadores.

Balanza comercial

Desde su llegada al gobierno, la alianza Cambiemos impulsó una serie de medidas tendientes a la apertura comercial, que respondió tanto a su efecto disciplinador de los precios internos como a su vocación de seducir a los intereses foráneos en la captación de capital.

Durante el año 2016, la balanza comercial (exportaciones e importaciones), registró un superávit que, tal como ocurre en Argentina en épocas de profunda recesión, obedece a una caída en las compras habituales para el funcionamiento de una economía activa y en crecimiento. Por este motivo, durante el año 2017, el superávit se revierte fuertemente, tocando un déficit que refleja las consecuencias de un modelo aperturista y de tipo de cambio bajo.

Esta situación no fue una sorpresa para el gobierno, que en sus dos propuestas anuales de presupuesto público nacional (2017 y 2018) estima un rojo comercial, que se sostendrá en el tiempo.

Este aspecto resulta central, ya que se trata de un esquema económico que no genera riqueza de manera genuina, y que las exportaciones de los sectores "elegidos" como ganadores (agroexportador, vehículos, energía, entre otros) no logran generar saldos comerciales suficientes para financiar la exportación de divisas de las importaciones y la fuga de capitales.

Más allá del problema del déficit comercial, hay cambios en la composición de las exportaciones y las importaciones entre 2017 y 2015. Sobre las primeras, poco se puede decir en vista de una muy pobre dinámica exportadora, ya que las mismas prácticamente no variaron en el acumulado enero-octubre del 2017 respecto al mismo período de 2015; a pesar de ello, se observa que los productos primarios y las MOI lograron mejorar relativamente su participación sobre el total, en detrimento de las MOA y combustibles y energía.

El cambio se observa con más claridad al observar las importaciones, que aumentaron un 9% entre el acumulado enero-octubre de 2017, respecto al mismo período de 2015. Las mayores estuvieron orientadas a vehículos automotores de pasajeros, bienes de consumo y bienes de capital.

Salvo algunos casos de bienes de capital, las partes necesarias para el proceso productivo registraron caídas, en concordancia con una pobre dinámica económica de algunos sectores de la actividad industrial y manufacturera (piezas y accesorios de bienes de capital y bienes intermedios).

En el frente externo se encuentra una de las principales debilidades del esquema económico del gobierno. La debilidad propia de un esquema aperturista, enfocado en determinados sectores tradicionales, de bajo valor agregado y muy dependientes de la dinámica de precios internacionales, reedita el problema de extrangulamiento externo.

La alternativa que se observa con gran preocupación es que en la concepción política de la actual gestión, el aparato productivo no requiera divisas producto de su deterioro o de la sustitución de bienes nacionales por otros foráneos.

La idea tratada con peligrosa superficialidad, que refiere a la necesidad de reconversión de las empresas que no puedan competir con los productos extranjeros, no evita una demanda de divisas para consumo y fuga de capitales en general, que en vez de tener un rol activo en la incorporación de valor agregado y, por lo tanto, en la generación de empleo, apunta al consumo suntuosos o de lujo de un sector beneficiado y con capacidad de pago, marginando las posibilidad de inclusión de las grandes mayorías y la aplicación de la divisas a un objetivo de desarrollo nacional.

Inflación

El combate a la inflación fue y es uno de los principales objetivos de la política económica del gobierno de Macri, así como de la conducción del Banco Central de la República Argentina (BCRA), que sigue recibiendo un apoyo total por parte del presidente de la Nación.

Si bien el gobierno se esfuerza por decir que ha logrado bajar la inflación, la realidad indica que por segundo año consecutivo la autoridad monetaria no logró cumplir la pauta de inflación auto-establecida, pero eso fue pese a que sí contrajo elevados costos en términos económicos y de déficit cuasifiscal (quebranto en el balance del BCRA) generando fuertes desincentivos a la inversión productiva y graves consecuencias sobre la dinámica económica y social.

La inflación en 2016 superó el 41%, mientras que en el 2017 se espera que ronde el 22%. Ha bajado a la mitad de lo que fue en el 2016, pero con una política contractiva que le generó al BCRA pasivos por más de 1,1 billones de pesos y un contra-incentivo a la inversión.

El problema al que se llega con esta lógica antiinflacionaria es real y muchos economistas (sobre todo los ortodoxos) auguran un desenlace traumático. La mala noticia es que a fines del 2017 el BCRA tuvo que volver a subir la tasa de referencia, lo que indica que el mercado está exigiendo más rentabilidad para seguir financiando el esquema. Altas tasas de interés son un freno a la recuperación de la actividad y un pasivo que tarde o temprano hay que pagar. Si el gobierno quisiera ponerle un freno a esta burbuja especulativa (porque obviamente la economía no resiste tasas del 29%) las presiones sobre el tipo de cambio generarían el conocido "pass-trough" sobre los precios, echando por tierra el objetivo de controlar la inflación. Y crece la la incertidumbre desde el día uno.

Situación fiscal

Uno de los principales objetivos planteados por el gobierno desde diciembre de 2015, fue el ajuste fiscal necesario para terminar "con la fiesta" que significó una conducta expansiva del gasto público. Esto llevó al Ejecutivo a plantear medidas de alto corte anti popular, las que de todas formas no dudó en implementar con el aval de organismos internacionales y el apoyo de un amplio sector de la población.

Sin embargo, el ajuste selectivo de algunas partidas presupuestarias (principalmente del gasto social y del gasto en servicios económicos) no logró compensar las concesiones que se hicieron a sectores vinculados al interés del gobierno, como por ejemplo, la quita de retenciones al agro, la reducción de impuestos a mineras y al patrimonio, entre otras. Fue así que no se logró bajar sustancialmente el saldo negativo de las cuentas públicas, cayendo en el mismo debilidad con la que acusó a la gestión saliente.

Esta situación dejó al gobierno a mitad de camino, puesto que la visión de la economía que tiene el gabinete económico no cierra si el sector público extrae los pocos recursos que genera la economía. Así se explica idea de "reformas pendientes" y "profundización del modelo" que fundamenta las tres reformas que el poder Ejecutivo envió en simultáneo al Congreso de la Nación, apenas superadas las elecciones legislativas de octubre pasado: laboral, fiscal y previsional.

El problema del desfinanciamiento del Estado ha sido y es un punto central de la política económica, ya que a diferencia de la ideología liberal, el Estado neoliberal tiene que hacerse cargo de la provisión de bienes y servicios públicos en los que por diversos motivos el sector privado se niega a participar. Esto incluye el desarrollo de ambiciosas obras de infraestructura ligadas a mejorar la logística y generar las condiciones para la radicación de grandes emprendimientos, dejando una menor proporción del presupuesto para obras de impacto educativo, social y cultural, caracterizadas por tener una mayor valoración social y aportar numerosos beneficios intangibles.

A los compromisos del sector público, debe sumarse el notable incremento de las erogaciones en concepto de intereses de la deuda, que en el 2017 se incrementará un 79% respecto al 2016, el déficit fiscal superará largamente las cifras esperadas por el gobierno, siendo incluso mayores a las registradas durante el denostado (por populista) gobierno del Frente Para la Victoria. Sólo en concepto de intereses el déficit será del 2,41% del PBI, a lo que si se suma el déficit primario, más el déficit cuasifiscal (del BCRA) la cifra supera largamente el 7% del PBI, según estimaciones preliminares.

De allí que el tema fiscal volvió a ubicarse en el centro de la escena: si la economía no genera riqueza sino que la toma del endeudamiento y la retira del sistema económico, el sector público no se puede absorber recursos para llevar a cabo la misión que le encomienda la ciudadanía; sólo se debe ocupar de ajustar y administrar la escasez. Esto explica el motivo de las tres reformas propuestas por el gobierno (la reforma laboral, la reforma fiscal y la reforma previsional) que implicarán una nueva transferencia de recursos desde los sectores asalariados, la clase pasiva y los más vulnerables.

Deuda externa y fuga

Al 10 de noviembre de 2017, la deuda pública bruta del Estado nacional ascendió a u$s 314.234 millones. Tal stock de pasivos significó un incremento del 14,1% con respecto a diciembre de 2016 (+u$s 38.788 millones) y del 30,6% en comparación al 31 de diciembre de 2015 (+u$s 73.569 millones).

https://www.lacapital.com.ar/economia/como-cambio-la-economia-la-gestion-macri-n1521304.html#_=_


jueves, 7 de diciembre de 2017

Un acuerdo trascendente alumbra para la región

Jueves 07 de diciembre de 2017.

Por: Carlos Pagni.

La Argentina está acercándose a una encrucijada para su vida pública. En el marco de la cumbre de la OMC que se celebrará en Buenos Aires entre el domingo y el miércoles próximos, se definirá si el Mercosur y la Unión Europea firman, después de 22 años de negociación, un Tratado de Libre Comercio. Sería una novedad de largo alcance. Transcurridos 10 años, ambos bloques integrarían un área en la que el 95% de los bienes se podrían intercambiar sin barreras arancelarias.

Esa posibilidad tiene significados particulares para cada uno de los actores. Para el gobierno de Mauricio Macri sería una palanca inapreciable. Macri está empeñado, por convicción y por necesidad, en reducir el nivel de protección del mercado interno, que en algunos sectores es extraordinario. Un tratado internacional le permitiría forzar una apertura paulatina, reduciendo el costo del enfrentamiento con empresarios y sindicalistas afectados. La liberalización sería presentada como un compromiso con terceros.

Las conversaciones chocaron, en el tramo final, contra el obstáculo de siempre: la carne. Es un problema que tiene su raíz en Francia. El proteccionismo agropecuario de ese país hace que la oferta de los europeos se vuelva inaceptable para los ganaderos del Mercosur.

Las dificultades con la carne son históricas. En 2004 Europa, que todavía contaba con sólo 15 miembros, ofreció comprar 100.000 toneladas por año. Las tratativas se suspendieron. Pero se estableció que el acuerdo debería ser superior al 90% de los productos y también a la oferta que se estaba formulando en ese momento.

En 2010 hubo un intento de retomar las conversaciones, durante la cumbre entre Europa y América latina de Madrid. Pero los contactos recién se reanudaron el año pasado. Los nudos a desatar eran dos: carne y etanol. En el caso de la carne, trascendió que la oferta fue inferior a la de 2004: entre 78.000 y 85.000 toneladas. El dato se filtró y la Unión postergó la propuesta. Sus ministros de Agricultura presionaron y, en un mes, consiguieron que esa pequeña cuota sea retirada. La negociación entró en otra crisis.

Los europeos pidieron que pasaran las elecciones alemanas para volver a discutir. A fines de octubre pasado, ofrecieron 70.000 toneladas de carne. Menos que la peor versión del año anterior. ¿La excusa? Ya no está el Reino Unido. El Mercosur, sobre todo Brasil, puso el grito en el cielo.

A comienzos de noviembre último, el vicepresidente de la Comisión de Comercio europea, el finlandés Jirky Katainen, visitó Brasilia y Buenos Aires. Los brasileños, que por su escala productiva son los más exigentes, le pidieron un cupo de alrededor de 280.000 toneladas. Para comprender la divergencia: los europeos están dispuestos a abrir entre el 1,3% y el 1,5% de su mercado de carnes. El Mercosur pretende alrededor del 3%.

Esta diferencia está sometida a la presión de varios intereses estratégicos. Se notó en la última reunión de líderes de la Unión Europea. El francés Emmanuel Macron pidió incorporar el acuerdo al orden del día. Sus colegas se lo negaron y, durante la cena, le plantearon la necesidad de que las negociaciones sean exitosas. Macron está en una contradicción. Es un liberal que defiende el proteccionismo. Sus límites son Angela Merkel y Mariano Rajoy, principales abogados europeos del tratado. Merkel es, por supuesto, decisiva. Además de ejercer el liderazgo más poderoso, los presidentes de las comisiones de Comercio y Exteriores del Parlamento Europeo son alemanes. El acuerdo debe obtener acuerdo parlamentario. Una versión insistente dice que desde esas comisiones le hicieron saber a Cecilia Malmström, la comisario de Comercio de la Unión, la necesidad de que el tratado se firme en Buenos Aires.

La sueca Malmström, responsable directa desde el lado europeo, está interesadísima en hacerlo. Conoce la reticencia de los franceses. Pero prefiere mostrarse preocupada por las pretensiones brasileñas. En Europa se quejan de que Brasil haya encomendado la negociación a un técnico de su cancillería, Itamaraty. Se trata de Ronaldo Costa, un especialista involucrado en las tratativas desde hace años.

También Macri sospecha que, desprovistas de la suficiente presión política, las conversaciones queden bloqueadas por la inercia burocrática de los meticulosos diplomáticos brasileños. Ansioso, hace tres semanas llamó por teléfono a Michel Temer para hacérselo saber.

En Itamaraty no responden con un argumento técnico, sino político: "Si firmamos algo insatisfactorio, no conseguiremos que lo aprueben en el Congreso, donde la presión del sector agropecuario se hace sentir". Es la misma excusa que presentó el embajador francés en Buenos Aires, Pierre Guignard, en la entrevista que publicó LA NACION el lunes pasado. Aunque, en el caso de Guignard, algunos de sus colegas europeos percibieron un matiz: "Antes decía que no estaban dadas las condiciones para acordar. Ahora avanzó un paso y advirtió que lo que se acuerde podría ser rechazado por el Parlamento", apuntó uno de ellos, ante este diario.

La aprobación legislativa no preocupa sólo en Europa o en Brasil. En Buenos Aires ya funciona un sigiloso movimiento para impedirla. Lo encabeza la industria farmacéutica, que recurrió a los servicios de un experimentado ex diputado.

Malmström sabe que su problema no está en Brasilia, sino en su propio frente interno. Debe convencer a los ministros de Comercio, sus mandantes. Pero también a su par, el comisario agrícola, el irlandés Phil Hogan. Disimulada detrás de Francia, Irlanda tampoco quiere firmar.

Malmström, Katainen y la representante de Relaciones Exteriores de Europa, Federica Mogherini, quieren regresar de Buenos Aires con un acuerdo.

Suelen quejarse de que los empresarios que se beneficiarían no se hacen escuchar. Tal vez se deba a esa protesta la carta que envió a Malmström la organización de empresas Business Europe, alentando la firma del tratado.

En Buenos Aires debería presentarse la oferta final. Si resulta aceptable, se firmaría el acuerdo. Malmström pretende ponerlo a consideración de los ministros de Comercio de su bloque, que participarán de la cumbre de la OMC. Sus colegas del Mercosur le adelantaron que ese trámite no está contemplado en el ritual.

Si la oferta europea no fuera satisfactoria para el Mercosur, está contemplado que se firme un acuerdo "político", declarando que se coincidió en liberar el 85% de los rubros económicos, y que el resto se terminaría de discutir en un par de meses. Es una forma de disimular un fracaso.

Para que el convenio comience a regir deben aprobarlo los parlamentos. El europeo ha seguido las negociaciones desde cerca. El ponente del tratado es Ignacio Salafranca, un español que conoce bien lo que se discute: además de ocupar una banca en Estrasburgo desde 1994, fue embajador de la Unión Europea en la Argentina entre 2015 y 2017.

El tratado puede ser estimulante para Europa. Sería un éxito de líderes aperturistas, que discuten con sus propias oposiciones internas, en general proteccionistas, y que han sido desafiados por el repliegue anglosajón. Con la llegada de Donald Trump al poder, Estados Unidos interrumpió las tratativas para un entendimiento similar. Y Gran Bretaña, en junio del año pasado, abandonó la Unión.

En el caso de Trump, su gobierno podría dinamitar la cumbre de la OMC, que presidirá Susana Malcorra, negándose a integrar los paneles de resolución de controversias. Merkel celebraría la firma de un tratado europeo de libre comercio, en el mismo lugar, al mismo tiempo.

Europa ha cerrado asociaciones comerciales con México, Canadá, Japón, Singapur y Vietnam. La que se negocia con el Mercosur equivaldría, por el volumen de intercambios, a 7 veces la de Canadá y 5 veces la de Japón.

Para el Mercosur sería una extraordinaria novedad. Es un bloque muy aislado, que compite en desventaja con países como México. Por eso, para muchos funcionarios argentinos, la negociación es intrascendente. Ellos creen que un acuerdo en el que Europa no conceda nada sería mejor que el encapsulamiento actual. A los ojos de Macri, además, el tratado cumple con una condición indispensable: es gradualista. En estos días, se le escucha repetir: "Si en 10 años los empresarios no pueden competir, entonces este país está perdido".

http://www.lanacion.com.ar/2089181-un-acuerdo-trascendente-alumbra-para-la-region